viernes, 8 de junio de 2018

PEDAGOGÍA PARA LA TRANSFORMACIÓN Parte XII


PEDAGOGÍA PARA LA TRANSFORMACIÓN Parte XII
-Crisis de la educación: causas y soluciones-
                                                                       Por Carlos Villacorta Valles
                                                                                odesi12@yahoo.es




3.7. TRANSFORMAR NUESTRAS FORMAS ABSTRACTAS DE PENSAR, ACTUAR Y TRABAJAR, EN MÉTODOS Y TÉCNICAS QUE DESARROLLEN NUESTRA CAPACIDAD DE ABSTRACCION.

Capacidad de abstracción es muy diferente a pensar abstractamente: La primera nos conduce a la eficacia de captar la realidad en toda su dimensión, llegando lo más próximo posible a la verdad, brindándonos teoría y práctica bien definidas. Pensar abstractamente es divagar, estar fuera de la realidad, pero creer que se está con ella. La abstracción adquiere valor cuando se concreta. Es la educación actualmente, sin camino definido y con fines y objetivos totalmente abstractos que no se concretan. La educación en el Perú es una torta de plástico bien decorada.

      La ruta dialéctica es la que con más exactitud nos aproxima a la verdad, a comprender y transformar la realidad. Está en nuestras manos emplear esta metodología.

      La dialéctica es una íntima interacción de pensamiento y acción. Nos enseña la aplicación práctica de lo que vamos conociendo. Un ser humano no es completo si no practica lo que sabe. Es también como una torta de plástico bien decorada.

      La dialéctica nos ayuda a encarar el saber para practicar y transformar, luego volver a saber en una etapa superior y volver a practicar y transformar y así indefinidamente en gradiente de subida, otras veces en espiral donde hay necesidad de volver al principio pero en condiciones diferentes y de avanzada, porque el devenir no retrocede, va siempre adelante. Nosotros somos los que nos quedamos en el conocimiento, pero no en el tiempo.

      Primero partimos de concebir la naturaleza humana como proceso histórico social, exaltando su capacidad de evolución y transformación, capaz de adoptar nuevas conductas positivas, nuevas formas de trabajar, desechando formas de pensar invariables, que han dado en culpar a la naturaleza humana de los males que aquejan nuestra sociedad.

      Las personas cambiamos constantemente, para bien o para mal. Es absolutamente falso decir por ejemplo: “Esos ya no cambian”; “es su naturaleza”; “nació así”; “los adultos tienen su mentalidad ya no van a cambiar”; “Así soy yo”; “Así es mi carácter, nadie me va a cambiar”, etc. Sólo son estribillos como muletillas para justificar conductas inapropiadas. Parecen verdades, pero es puro dogmatismo. Nada permanece invariable, las cosas no han sido siempre como son ahora, los hombres tampoco, las sociedades tampoco y en el futuro serán diferentes. Sólo hay que tener la voluntad resuelta  de cambiar para bien, claro que a los adultos nos es un poco más difícil. Acaso UD. no ha dicho o pensado alguna vez “Jamás hubiera pensado que era capaz de hacer esto” o también refiriéndose a otras personas.

      El proceso de evolución mental y orgánica del ser humano a través de los millones de años de existencia; los trabajos que realizaron antes y realizan ahora; el inmenso avance científico tecnológico, nos demuestran que el organismo es capaz de modificarse y cambiar en inteligencia y conducta; a más cultura y ciencia somos más inteligentes, la privación cultural nos estanca y dogmatiza. Lo genético frente a estos hechos se convierte en un mito, porque también se modifica. Lo que pasa es que la clase social que controla el mundo, nos crea bloqueadores mentales que no nos permite flexibilizarnos, abrir nuestro organismo e interactuar con nuestros pares (clase social) y la realidad. Nos han hecho creer que nacemos así y así vamos a morir; siendo uno de los principales bloqueándote, la religión, porque, “dios decide sobre nosotros”. Este bloqueador es fundamental para la burguesía, porque no nos permite exponer nuestro organismo a los estímulos positivos y mediadores para el cambio, en este caso de nuestras estructuras mentales. Nuestra sinergia es lentificada, pero si, orientada hacia la adaptación y defensa de lo establecido.

      En ese sentido, para que nuestros cambios sean efectivos y positivos, hay que aprender primero  de nuevo a mirar las cosas, empezar de nuevo, de cero como se dice.

      Según la dialéctica y a través de Vygotsky: Una actividad de aprendizaje para que sea significativa, los niños o personas en su conjunto deben desenvolver su mundo real o vivir su mundo real y objetivo. Esto les ayuda a resolver sus inquietudes problemas y necesidades y les proyecta hacia adelante, sin muchos tropiezos.

     
3.8. TRANSFORMAR LA TRANSMISIÓN  IDEOLÓGICA ADAPTATIVA Y DE VALORES ABASTRACTOS ALIENANTES DE LOS TEXTOS DE LECTURA EN  IDEOLOGÍA CREATIVA Y CRÍTICA TRANSFORMADORA


Todo libro o texto de lectura sin excepción,  transmiten indefectiblemente un contenido ideológico determinado: O de transformación o de adaptación al sistema. Sea cual fuere su contenido o especialidad. Ni el esfuerzo supremo nos puede alejar de esta verdad axiomática; ni la apariencia; ni lo que parece ser. Ni el acto hipócrita de afirmar su neutralidad les salva de ser trasmisores ideológicos. Porque el mismo acto de negar el no compromiso ideológico tiene una fuerte dosis de contenido ideológico.

      Algunas lecturas están cargadas sutilmente y otras sin descaro, de una fuerte dosis de mensajes ideológicos, para justificar nuestra forma de sociedad y de vida o moldearnos y adaptarnos al sistema. Hay que considerar que adaptarse no significa progreso. El progreso empieza cuando se entra en conflicto o contradicción con uno mismo y la realidad para transformarla en algo superior y mejor. Adaptar es una forma sutil de conformidad.

      Identificar a donde nos conduce tal o cual texto de lectura, es la mejor forma de relacionarnos con los mismos:

Si es para defender el sistema: En los textos sólo hay alabanzas y admiración de lo existente. Claro que hay cosas que son admirables.
Si es para adaptarnos: En los textos se nota una aparente neutralidad. No se mete con nadie ni con nada. No olvides que adaptarse significa conformarse. Al final, esta conducta apoya el sistema.
Si es para transformar: En los textos encontrarás verdades y críticas constructivas y salidas de mejoramiento.

En ese sentido, es necesario que se comprenda que, la única manera para que un ser humano se incorpore, o de forma crítica, creativa y transformadora a la sociedad, o de manera pasiva y adaptativa, está determinado por su forma de conocer. Acto que le dará  una determinada forma de pensar y actuar.

      Pero, es tanta la sutilidad que a veces no nos damos cuenta. Por ejemplo, en el libro de Comunicación Integral  de 1º de secundaria, distribuido por el gobierno aprista (2009), en la página 49, nos encontramos con el texto “El fabricante de deudas” (fragmento), en primera fila nos: “Un gusto burgués europeo ha elegido cortinas, alfombras, cuadros, adornos, todo ostentoso pero de calidad”. Con un solo párrafo, se refuerza el buen gusto burgués. Indudablemente una educación ideología y política a favor de una clase.

      Luego en la página 73:”Por las azoteas”, señala: “que despierta la codicia del progreso” (…) “gracias a valerosas conquistas”. Aquí de manera abierta se alaba la invasión sangrienta española.

En el texto actual “Historia, Geografía y Economía” 3° secundaria–Editorial Santillana- ya no se le llama “conquista”, sino “integración económica de nuevos países” (Pág. 35) y, en la Pág. 37, se define al capitalismo como “el sistema económico que da prioridad a la acumulación infinita de capital que (…) si eres capitalista eres recompensado y enriquecido”. Es decir, un sistema inofensivo.

      En fin, esto se da casi en todos los libros de consulta escolar (Pronto les haremos llegar un análisis de los textos más representativos que recorren actualmente las aulas escolares). La lista es innumerable de imágenes, contenidos incorrectos –como el caso del docente que denunció contenidos incorrectos y fue despedido del colegio donde laboraba- y hechos que inducen a la defensa del sistema, alienan nuestra conciencia y deforman nuestra personalidad, tanto de nosotros como individuos, como de nuestra patria como nación en referencia a su identidad nacional y el desprecio a nuestra cultura.

Por eso vamos a ver tantos y tantos jóvenes y niños avergonzándose de su música, sus bailes, sus costumbres; pero, eso sí, ponles música extranjera, ahí mismo empiezan a tararear y bailar como poseídos. Imagine amigo lector si esto es a nivel de gobierno que se supone que debe velar por todos por igual, qué será por la propia empresa privada.

      Proponer una actitud y conducta transformadora es no enseñar por enseñar. Todos los contenidos, imágenes y hechos que vamos a transmitir a través de los textos de lectura, deben ser debidamente analizados y explicados a los estudiantes de sus implicancias en nuestra vida. Buscar siempre el lado positivo, motivador y esperanzador por una sociedad mejor.


viernes, 1 de junio de 2018

PEDAGOGÍA PARA LA TRANSFORMACIÓN PARTE XI


PEDAGOGÍA PARA LA TRANSFORMACIÓN. Parte XI
-Crisis de la educación: causas y soluciones-
                                                                       Por Carlos Villacorta Valles
                                                                                odesi12@yahoo.es


3.5. TRANSFORMAR LA CULTURA Y EL ARTE EN GENERAL, EN PODEROSOS MÉTODOS DE EDUCACIÓN CIENTÍFICA EN FUNCIÓN DE UNA SOCIEDAD MEJOR.

La literatura, la música, la poesía, el teatro, el cuento popular, la cultura, en fin, el arte en general, actualmente están reducidos al “gusto” y la “estética” de los que controlan el poder económico; siendo lo mayoritario, sometidos al papel de instrumentos de alienación de nuestros niños y jóvenes, con moldes y contenidos ajenos a nuestra realidad y del mundo andino y amazónico. Con honrosas excepciones.

      Las escuelas y colegios, hoy instituciones educativas, están llenas de alienación y dominación cultural extranjera, muy alejadas de la búsqueda del “mejoramiento de la calidad de la educación” que pregonan buscar. Tanto las públicas y privadas, principalmente privadas, son adornados con imágenes de Disney, princesas, osos, picapiedras, Simpson y más del 50% del desarrollo de sus programas del calendario cívico escolar es acompañado de música extranjera. La música andina es abucheada por algunos escolares.

            Por otro lado, nuestro pueblo no sale todavía de su ensotanamiento que le mantiene en el fatalismo, el pesimismo, los prejuicios y la resignación. Siendo la inmensa mayoría que se dejan llevar por una ínfima minoría que controla todo. Por eso su arte progresista, su cultura popular, solamente lo llevan a círculos cerrados de amigos o simpatizantes, en fechas y lugares mayormente exclusivos y alquilados del centro de la capital; lejos muy lejos de las fábricas, las comunidades rurales, los asentamientos humanos y las organizaciones de masas.

      ¿Cómo es posible que siendo peruanos, despreciemos lo peruano? ¿Cómo es posible que utilicemos el arte y la cultura y estúpidamente las instituciones educativas para alienar a nuestros niños y jóvenes?

      Es hora que el arte y la cultura, la literatura y el teatro se pongan al servicio de la forja de una educación transformadora. Arte que sin perder su belleza y buen gusto, tenga un alto contenido educativo para sensibilizar, desarrollar el sentimiento peruano y la conciencia a favor de una Sociedad mejor.

Que el artista sienta el regocijo de ser el medio que revienta las manos que maltratan las voces destinadas a la vida justa y equilibrada.

      La música y la poesía deben volver a cantar la vida de nuestro pueblo, sus alegrías y tristezas, sus limitaciones y debilidades; y sobre todo la forma y el anuncio de cómo salir de la situación en que se encuentra.

      El teatro y también el cuento popular teatralizado o dramatizado como se le quiera llamar; deben mostrarnos el gran mar de nuestro pueblo agitado, deben ir a lo más profundo y pintar y mostrar el sistema injusto que vivimos y también pintar y mostrar la nueva Sociedad que en lucha permanente y de toda la vida debemos conquistar. Mostrar donde residen nuestras verdaderas debilidades que no nos permiten llevar una lucha digna por una mejor  humanidad.

      Hacer que la literatura, la poesía, la música, la pintura, el cuento popular, el teatro y el arte en general se conviertan en poderosas fuerzas de sensibilización y educación que contribuyan a desmontar este sistema injusto y responsable de que millones y millones de seres humanos vivamos en la ignorancia y la indiferencia de lo que verdaderamente nos sucede.

      Expresar los sentimientos de nuestro pueblo: Siglos de servidumbre, abusos, hambre y miseria, enfermedades y muertes por causas curables que nos ocasiona el capitalismo, portadora de la exclusión y el sometimiento que deja que el resentimiento y el odio se acumulen como grandes montañas que muchas veces se derrumban sobre nosotros mismos. Expresar las causas y cómo salir de ellas.

      Nuestro arte y nuestra cultura no pueden seguir lanzando suspiros soñadores, impotentes, anodinos e inofensivos. Contener y superar la ofensiva ideológica reaccionaria de llamar anticuado, caduco, arcaico y pasado de moda a las nuevas ideas que luchan por una Sociedad mejor.

      Poner énfasis en el teatro y en los cuentos populares dramatizados, porque son formas expresivas fundamentales que nos permiten mostrar y apreciar el mundo de penurias y alegrías que envuelven a los personajes, y, nos permiten mostrar y apreciar más que en ningún otro las causas y las salidas a esa vida de penurias.     

      Si hablamos de la escuela: El lenguaje teatral, es un poderoso medio que posibilita y facilita la comunicación entre el maestro y sus estudiantes. Es la acción más completa que permite que el estudiante exprese corporal y emocionalmente todas sus convicciones e incentiva el fomento de su imaginación, creatividad, el mejoramiento de su lenguaje y la superación de todos sus prejuicios y temores, creándole poderosos antídotos en contra de las varias formas traumatizantes del cine y sobre todo de la TV que sólo contribuyen a distorsionar la realidad.

      Si el teatro o el cuento popular dramatizado, cumplen en su accionar una función liberadora, entonces se vuelven indispensables. No sólo para nuestros jóvenes estudiosos, sino también para nuestro pueblo.

3.6. TRANSFORMAR EL AUTORITARISMO LATENTE EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS EN INSTITUCIONES O ESCUELAS DE DEMOCRACIA

En los centros de estudios, los alumnos están sujetos al profesor, éste al Director, quien a su vez está sujetado por la UGEL (actuales Unidades de Gestión Educativa Local) quien muestra sujeción al Ministerio de Educación, éste al gobierno de turno y el gobierno por los que tienen el poder económico y éstos por el gran capital financiero especulativo internacional y finalmente domina con pleno autoritarismo “don dinero”, “don capital” (Que exageradamente ambicioso se vuelve capitalismo)

Pero, siempre subordinándose a lo político: Lo técnico se subordina a lo económico y éste a su vez a lo político. Esta es la democracia que ha instalado el capitalismo. Una democracia jerárquica, que se la ejerce de arriba hacia abajo, incluso cuando se va a elegir gobernantes, su forma es determinada desde arriba. Por esta razón nos alejan de lo político.

      Los términos “democráticos” lo deciden los que tienen el poder de “don dinero” Usando lo político como instrumento fundamental. ¿Por qué? Porque las estructuras (economía) de la sociedad han sido organizadas de esa manera y la superestructura (Política, educación, filosofía, religión, leyes etc.) se adecúan y se adaptan para defender este sistema social y, ante cualquier conflicto extremo, está el Estado como conciliador y las Fuerzas Armadas como soporte, brazo físico de contención y represión, con estructura más autoritaria aún.

      Se crea un hombre válido para todos los momentos, para todos los tiempos, incluso para todos los países (esclavo, siervo, proletario, al final de cuentas explotado). Se proclama solemnemente sus deberes y derechos; se exige el 100% del cumplimiento de los deberes y,  sus derechos, son simples declaraciones; mera retórica para la ocasión.

      Vale los dos motejos: “ese pobre hombre” o “ese hombre pobre”, no ha participado, no ha decidido. Sólo cada 5 años, con su voto, es obligado a elegir a alguien que le va a saquear sus impuestos, que después de ser su favorito, al final se convierte en su enemigo.

      En las instituciones educativas se reproduce este nivel de democracia, los maestros que son los “agentes fundamentales de la educación” no han intervenido en nada en los contenidos que enseñan y menos para elegir a sus autoridades y, si se les pide su participación, deben hacerlo “de acuerdo a las normas”, “de acuerdo a lo establecido”. Lo mismo que nada. ¿Puede ser eso democracia? De ninguna manera, la democracia no es votación ni imposición, es coprotagonización.

      Los maestros somos esclavos de lo que piensa una directiva, somos esclavos de la administración y las incompetentes autoridades que no pueden cualificar una norma. Estamos mediatizados por un mimetismo legal. La etiología no existe en nuestro trabajo. No sabemos de psicología, menos de eugenesia infantil. El ínclito maestro va desapareciendo.

      Nuestra democracia es una gran mentira que hace centenas de años se tiene como verdad.

      Como se puede llamar Estado democrático, a un Estado donde el Presidente de la República o un gobierno, no le importa cómo vive una familia con menos de un dólar diario. Cómo enseña y vive un maestro de a “china”. En este sistema, la democracia es una burda mentira. La democracia presente es antidemocrática porque censura todo aquello que no se alinea con sus objetivos. ¿Acaso la censura no es propia de los sistemas de gobierno autoritarios? ¡Claro que sí!

      La educación y un Estado para ser democráticos, deben ayudarnos a mejorar nuestras formas de vida: La democracia debe ser para el pueblo un conjunto de procesos participativos, a favor de una decisión, una ley, mejorar una norma o directiva y sobre todo y ante todo para una revocación de malas autoridades. Así debe ejercer su poder democrático el pueblo, optar por su propio destino teniendo garantía de protección y seguridad. El pueblo organizado debe ser su dirección ética. Lo demás es puro cuento.

      Los maestros tienen la gran responsabilidad de iniciar esta gran tarea, convirtiendo los centros de enseñanza y aprendizaje, en praxis de la democracia, en escuelas de democracia. Usa maestro tu imaginación y tu firmeza.                              

viernes, 25 de mayo de 2018

CRISIS DE LA EDUCACIÓN PARTE X


PEDAGOGÍA PARA LA TRANSFORMACIÓN. Parte X
-Crisis de la educación: causas y soluciones-
                                                                Por Carlos Villacorta Valles
                                                                       odesi12@yahoo.es






3.3. Transformar las instituciones educativas, de intelectualistas, en centros de enlace entre teoría y práctica y, desarrollar el carácter científico de la enseñanza y el aprendizaje

El problema fundamental de la educación es el conocimiento. Educación y conocimiento son un proceso único y unitario. Se conoce y se educa, se educa y se conoce; pero, para que haya efectividad educacional, el que aprende debe saber utilizar sus conocimientos y llevarlos a la práctica, es decir aplicarlos. No basta saber lo que  es bueno, sino y ante todo, nos debemos volver buenos.

      Paradójicamente somos científicos en nuestros razonamientos, pero medievales, feudales, escolásticos y clericales en la práctica. Buscar la coherencia entre nuestra teoría y nuestra práctica, debe ser la tarea prioritaria de las instituciones educativas y sobre todo en las universidades que cada vez investigan menos.

      Hasta estos momentos sólo es teoría, le falta la práctica. Y, si esto es así, sólo enseñamos juegos artificiales que brillan en el aire con multitud de colores y al llegar a tierra se diluyen. Lo teórico y lo práctico deben estar sólidamente unidos. Si es sólo práctico, no tenemos norte ni un camino trazado, entonces caminamos a ciegas. La valiosa unidad de teoría y práctica es la verdad, y la realidad del proceso de enseñanza y aprendizaje es la educación desenvolviendo la verdad y la realidad.

      La unión de teoría y práctica es un principio didáctico fundamental. Teoría que no haya sido comprobada por la práctica no tiene valor cognitivo. Entonces la práctica es fuente fundamental de la teoría: Práctica-teoría, nuevamente práctica y otra vez teoría; práctica-teoría-teoría-práctica; eh ahí el ciclo vital fundamental del conocimiento, siempre produciéndose en niveles superiores. Siempre la contradicción del conocer y el no conocer, el de practicar y conceptuar. De ahí que es importante que el maestro ponga a sus alumnos en forma permanente en contradicción de lo que sabe con situaciones donde tiene que aplicarlos, y, si son situaciones donde le sea difícil aplicarlos, de acuerdo al contexto donde vive y la realidad del país, mucho mejor; de tal forma que luche y descubra la aplicación de lo que conoce en situaciones nuevas y de esa práctica extraiga ideas nuevas, conceptos nuevos, después de haber reflejado profundamente esa realidad en su conciencia. Validamos entonces que la práctica es el inicio y el fin del conocimiento. Enseñar así es aproximarnos profundamente a la verdad, al conocimiento científico, al pensamiento científico.

      En el devenir, sólo el conocimiento científico, el pensamiento científico son factores de desarrollo y transformación, porque son validados por la práctica.

      Si la educación se ajusta a las leyes de la ciencia, y, sobre todo a nuestra realidad, entonces es fructífera, de lo contrario se da en el aire, es anticientífica.

      La regla fundamental entonces para desarrollar una enseñanza y aprendizaje científico es que: Lo cognitivo no debe estar en contra de la ciencia. Significa esto que, al estudiante se le debe mostrar siempre en forma real y objetiva la realidad. Desde educación inicial debe mostrarse las cosas tal como son. Pero ¿la fantasía?… ¡Cuidado! Una cosa es tener fantasía que es el grado superior de la imaginación para crear y producir y otra muy diferente es sugerirles cuestiones irracionales, por el supuesto de que son “chiquititos” como eso de que: “Los juguetes los trae Papá Noel”, “el duende te va a llevar”,  etc. Que son la degradación de la imaginación y su correspondiente anulación científica.

      Un buen ejemplo de enseñanza y aprendizaje científica sería lo siguiente: Generalmente se enseña los números en la pizarra o en el papelote, entonces se conjugan momentos para que el niño los aprenda de memoria. Pero, qué pasa si se les muestra y se utiliza objetos visibles, tangibles y que se relacionan con la cantidad que se desea  enseñar. Ello es una representación científica de que el número existe como símbolo porque existe la cantidad de objetos en el mundo real. La interiorización es mucho más profunda. La fantasía del símbolo numérico se vuelve real. Aprovechamos su fantasía, su imaginación para hacer ciencia. Es lo que se llama, tratar correctamente la fantasía.

      Es fundamental no temer a la verdad, la verdad es científica. Si buscamos enseñar siempre la realidad o en base a la realidad, estamos liberando a la verdad que todavía nos duele porque estamos generalmente en contra de ella sin darnos cuenta.

      El peor error de los gobernantes de un país, es seguir planteando los cambios educativos de acuerdo a los cambios mundiales. Su visión, fines y objetivos por tanto no le van a corresponder, los cuales nacen precisamente después de un exhaustivo análisis y síntesis del respectivo país o sociedad que queremos cambiar. Porque, pretender cambiar nuestro país pensando en otro es absurdo. Incluso comprobamos que, lo que en nuestro país es novedad o presente en los “desarrollados” ya es pasado.

      Los cambios mundiales son referentes para el cambio pero no determinan. Son nuestros problemas y necesidades que deben proponernos las propuestas de cambiar. Eso es darle un carácter científico a nuestro sistema educativo. “Renovar” leyes y normas educativas con los clichés de los cambios mundiales no significa absolutamente nada. Sólo más alienación. Las leyes, normas y decretos no resuelven nada por sí solas.

3.4. Transformar este mundo artificial de valores en experiencias prácticas liberadoras

“Sembremos valores” es la respuesta a la “crisis de valores” que se habla en demasía actualmente en nuestro país. Pero ¿Qué son en realidad los valores? No parece existir una respuesta concreta. La más cercana podría ser que, son nuestras creencias, comportamientos, principios y cualidades traducidas a la práctica por una conducta moral-ética, producto del razonamiento del bien y el mal que nos brinda la realidad.

      Si esto es así, los valores forman parte de la ideología y, como tal forman parte de la superestructura social que tienen como base la estructura que es lo económico y, por tanto también pertenecen a la política. Quiere decir que los valores son un problema ideológico y político, que responden a un modo de ser de la sociedad en un momento histórico concreto determinado y, como consecuencia, los valores son manejados también por los que controlan el poder económico. La TV es el principal instrumento.

      Por ejemplo, los valores de la sociedad tawantinsuyana, fueron de trabajo comunitario, de ayuda mutua y solidaridad. La clase dominante inca no mataba de hambre a su pueblo, menos a sus niños y ancianos. Siempre recibían de acuerdo a sus necesidades y quien sabe de acuerdo a su capacidad. Es decir la vida humana en el Tawantinsuyo tenía un sentido de protección, seguridad y preservación.

      La invasión genocida de los españoles, fracturó estas expresiones valorativas genuinas, imponiendo nuevas formas de vida y valores extraños al Tawantinsuyo como: La ambición, el individualismo, el egoísmo, la irrespetuosidad, la deslealtad, el desprecio a la vida humana, las injusticias, la desigualdad, la exclusión, la malicia y la curiosidad morbosa; dando inicio a la crisis de valores y sobre todo al incumplimiento de los valores por parte de la casta virreinal que se instauró en el poder.

     Posteriormente, la independencia y la República, sólo afinan esta crisis de incumplimiento de valores, porque no resuelven el problema del país y de la sociedad que está basada sólo en conseguir dinero olvidándose de lo humano.

      El capitalismo que desarrollan con la independencia, subyugada totalmente al capital privado internacional, primero inglés, ahora estadounidense, nunca ha valorado al ser humano más que al dinero y su ambición desmedida.

      Nos hacen vivir un cuadro falso de la realidad, entre la mentira y las medias verdades. Los gobiernos de turno  que los representan, se encargan de poner los ejemplos en carne propia. Se llenan la boca de valores y promesas y son los primeros en no cumplirlos.

      Entonces, el problema no está en la falta de valores, sino en el tipo de valores que implementa el capitalismo y, la famosa “crisis de valores” no es más que el cuestionamiento a esos valores que hacen peligrar sus ganancias y buena vida a costa de los demás.

      Por tanto, lo que se descompone y se pudre es el capitalismo, dando paso a ese hedor repugnante de antivalores, por su propia incompetencia de cumplir los propios valores que pregonan, quedando como un eco mentiroso que sale del fondo del abismo negro de su ambición, eso de que “Estamos construyendo la democracia”. Falsos virtuosos al decir de Saramago.

      Los principales valores que el ser humano debe cumplir son: Investigador, solidario y comunitario. Los demás interactúan con lo señalado. Por ejemplo, el investigador tiene que ser puntual, responsable, creativo; el solidario tiene que ser bondadoso, humilde, generoso, franco y leal; el comunitario tiene que abrigar en su corazón el respeto, el amor, contra el individualismo y el egoísmo, tiene que ser trabajador y apegado al trabajo colectivo, aspirando siempre el bien para todos.

viernes, 11 de mayo de 2018

CRISIS DE LA EDUCACIÓN CAUSAS Y SOLUCIONES


PEDAGOGÍA PARA LA TRANSFORMACIÓN. Parte IX
-Crisis de la educación: causas y soluciones-
                                                                       Por Carlos Villacorta Valles
                                                                           odesi12@yahoo.es

3.2. Transformar nuestra educación alienada en  educación nacional.



Que nuestra educación debe ser autónoma y nacional, viene desde la invasión genocida española. Aspiración vieja pero no caduca. Curiosamente la autonomía y lo nacional son dos aspectos claves para nuestro desarrollo, pero, no destacan pese a ello. Nunca las clases dominantes que han controlado y controlan nuestro país se han interesado por la autonomía y una educación nacional. Nuestros grandes literatos y la frondosa literatura, tampoco toman en cuenta la cuestión de nuestra autonomía y lo nacional. 

      Nuestro idioma materno, nuestra música, nuestros bailes, nuestra cultura en general no se muestran por la TV, y si hay algún programa, se reproducen a la hora que todos están durmiendo. El Runasimi –más conocido como quechua-  no se lo toma en cuenta para nada, pese a ser símbolo lingüístico de nuestra cultura y lengua oficial-Constitucional. Menos las otras lenguas nativas. Nuestras nacionalidades, el mundo andino, están totalmente desvinculados de la historia de nuestro país y, lo que es peor, de nuestra práctica cotidiana.

      Es increíble que desde nuestra independencia, vivamos todavía totalmente fragmentados, desconectados, desintegrados y enfrentados con prejuicios casi virreinales y dogmáticos  que imposibilitan una adecuada formación y nuestro desarrollo como nación. Para enfrentar la “globalización” y su “apertura” económica, comercial y cultural, se necesita tener una poderosa identidad nacional y cultural, pero, la alienación corroe todos los poros de nuestra sociedad.

      En ese sentido, desalienar nuestra sociedad y por tanto nuestra educación, pasan necesariamente por comprender y constatar el tipo de sociedad que estamos viviendo.

      La herencia de la sociedad tawantinsuyana no ha sido liquidada: Machu Picchu, el huayno, la vestimenta, la comida, los productos andinos que nos representan a nivel internacional son una muestra de ello. En general, nuestra cultura andina. Aparte por supuesto las costumbres y convicciones que del campo pasan a consolidarse en las ciudades, que algunos sarcásticamente le denominan “cholificación” sin entender la magnitud y la implicancia social, cultural, filosófica e incluso económica que tiene el término.

      Las otras herencias, influencias, sometimientos y dominios extranjeros, (que analiza magistralmente Mariátegui) se conjugan para desaparecer definitivamente lo que es nuestro origen, pero, no han podido ni lo pueden hacer. El Perú y su cultura andina tienen el acero donde es imposible negar el pasado para construir el futuro. Hay que entender de una buena vez que el presente sin pasado no vale nada, menos el presente sin futuro. Tampoco seguir enfrentando el pasado con el presente.

      Negar nuestro pasado para construir el presente es patético y alienante, sin posibilidades de un futuro nuestro. Peor aún dejarse manipular por los “globalizadores”, con el santo de la “modernización”. Esto no quiere decir, de ninguna manera, dejar de lado los adelantos de la humanidad, tampoco es razonamiento pasadista, ni mucho menos xenofóbico. Es buscar nuestra legítima paternidad para conjugar nuestra personalidad e identidad nacional, que ahora pretende también negarnos la “globalización” con su “mundo sin fronteras”.

      Asimismo, estas constataciones y razonamiento nacional vigente más que nunca y que no excluye de ninguna manera la cultura mundial, nos plantea un gran problema a resolver: adecuar nuestra cultura andina a los actuales avances culturales, tecnológicos y científicos, elevando a categoría nacional de primer orden, principalmente el trabajo colectivo (Ayni) la música andina, el idioma quechua y la vestimenta nativa.

      Liquidar definitivamente la idolatría a la colonia, que es nuestra mentalidad feudal-virreinal persistente en nuestra vida cotidiana, incluso práctica cotidiana (Seguir diciendo “palacio” al edificio gubernamental, judicial, etc. Es un pequeñísimo ejemplo. ¿Entonces el gobernante es un rey?). Hacer que la educación contribuya a la transformación social estructural de nuestra sociedad y defina una sociedad en la práctica netamente peruana, con cultura e identidad nacional.

      No estoy hablando de nacionalismo, sino de lo nacional que permita integrarnos. La identidad nacional es un hecho consustancial a una nación, a un país.

      El capitalismo globalizador, irónicamente consolida las clases y consolida las naciones, las necesita para seguir viviendo, porque su base cerebral es una estructura jerárquica hegemonista, individualista y excluyente. Es el capitalismo en desarrollo que crea el nacionalismo –precisamente, es a partir de la Revolución francesa que se impulsa este concepto-. El nacionalismo es consustancial al sistema capitalista en su esencia fascistoide, que enarbola como ideología y política, la  burguesía monopólica, en su tendencia ambiciosa de desconfiar de las demás naciones. En su expansionismo imperial deviene en “chovinismo”, para adoptar una superioridad de gran potencia frente a las demás naciones que pretenden hegemonizar. Y, en las que dominan, cada cierto período de tiempo, exacerban el nacionalismo engañoso, utilizando a determinados personajes reformistas-izquierdizantes, para desviar la conciencia y al pueblo de sus  verdaderos objetivos históricos.

       Así, las naciones hegemónicas, patéticamente necesitan de las naciones pobres para promoverse como  naciones monopólicas y subyugarlas, las bloquea estructuralmente y no les permite cumplir su función como nación. Hipócritamente las llama “Naciones en vías de desarrollo”. En ese sentido, cuando su hegemonía monopólica está en peligro, impulsa la creación de bloques económicos, llámese MERCOSUR, COMUNIDAD EUROPEA, etc. O genera tratados comerciales como el ALCA, TLC, etc. y ladinamente no practican el liberalismo, sino el estatismo, como observamos en su actual crisis.  Inventan una serie de restricciones y protegen sus exportaciones subvencionándolas. Bloqueando de esta manera otros hegemonismos. Por eso, los países “en vías de desarrollo” intervinientes, necesariamente tienen que mirarse como nación y aquilatar sus posibilidades.

      Ahora bien, lo que la globalización debilita es la corriente de lucha soberana de liberación nacional, la que da paso a una corriente de lucha comunitarista internacional. Por esta razón, la soberanía sigue siendo una reivindicación por resolver.

      Ahora bien, una nación sin utilizar las tecnologías de la información y comunicación, sin saber aprovechar los últimos avances científicos y tecnológicos no es posible.

Así como en nuestro caso no es posible además sin potenciar la cultura andina. Empezando por tecnificar la agricultura y exportar sus productos. No trayendo del extranjero moldes de pensamiento y producción para cambiar el modo de pensar y producir andino, sino potenciar su educación y creatividad con más tecnología. Es clave. Pero, para ello se necesita ser libres. ¡Oh hermosa libertad!, en tu nombre nos sojuzgan.

Nuestra educación, para que sea nacional, debe integrar identidad cultural y sentimiento de pertenencia y amor a lo nuestro; priorizar, que desde inicial hasta la universidad,  la principal asignatura, área o facultad académica de estudios, sea el de FORMACION NACIONAL, donde los troncos de enseñanza y aprendizaje prioritario deban ser: Runasimi (Quechua), música andina, vestimenta, productos y alimentos autóctonos, filosofía peruana y sobretodo el trabajo comunitario y solidario. Respetando y potenciando cada espacio étnico, cada pueblo étnico y desarrollando procesos educativos regionalistas, pero integradores y liberadores, lo que significa desechar la presente educación general. Quien sabe crear  educaciones regionales por ponerle un nombre; dentro de un proyecto educativo nacional integrador, liberador y transformador.

      La otra facultad universitaria tecnológica indispensable tendría que ser necesariamente: POLITICA INDUSTRIAL Y CREACIÓN TECNOLÓGICA. El Perú para integrarse al mundo y ser uno de los países libres y desarrollados o por lo menos en “vías de desarrollo” tiene que diseñar a través de la investigación científica y tecnológica, con el más alto presupuesto, adecuados principios y lineamientos de política industrial, tecnológica y comercial, para producir y crear tecnología a través de nuestras materias primas y nuestros propios recursos y saber utilizar lo que el mundo produce. Es decir convertirnos en un país productor de tecnología y de servicios, mejorando nuestra capacidad de autofinanciamiento del crecimiento económico.

En ese sentido, sólo una educación nacional y autónoma nos puede proporcionar la fuerza mental y la libertad necesaria para llevarla a cabo. Torcer la voluntad del imperialismo hegemonista que no puede tolerar países y naciones autónomas es un deber moral nuestro; así como de cada gobierno de turno que hacen de personeros del imperio.  Al margen de ser libres no somos nada. Sin libertad no hay desarrollo.










viernes, 4 de mayo de 2018

CRISIS DE LA EDUCACIÓN, CAUSAS Y SOLUCIONES


PEDAGOGÍA PARA LA TRANSFORMACIÓN: Parte VIII
(Crisis de la Educación; Causas y soluciones)
                                                                             Por Carlos Villacorta Valles
                                                                              odesi12@yahoo.es


III.  NIVELES DE TRANSFORMACIÓN PEDAGÓGICA Y SU IMPLICANCIA PRÁCTICA EN EL AULA Y LA SOCIEDAD.

3.1. Transformar la realidad desechando ilusiones y fantasías pedagógicas

Algunos teóricos educativos nacionales de actualidad, nos brindan un escenario descriptivo de: “globalización”, “revolución tecnológica”, “robótica”, “informática”, “genoma humana”, “nanotecnología”,  y sobre todo la “Tecnología de la  Información y Comunicación”, como si los peruanos fuéramos los creadores o parte de ese desarrollo, sembrándonos  una ingenua idolatría de algo que no producimos. Nos crean una realidad ilusoria totalmente subjetiva.

Copiar esas consignas y sentirnos “modernos” y “actualizados”  es una ilusión ciega, un cuento de hadas, porque el mundo más cercano que tenemos es la absoluta carencia, atraso tecnológico y sólo abastecedores de materias primas, de cuyas bajas regalías vivimos, de acuerdo a la “voluntad” y “generosidad” de las transnacionales que los explotan hoy más que nunca y que nos hacen los depositarios de sus inversiones y préstamos impagables. Esta realidad no toma en cuenta la educación  para cambiarla.

En efecto, sólo podemos informarnos de los indiscutibles y grandes progresos alcanzados en el mundo; progresos que están vinculados a las condiciones concretas de sus realidades. Es un grave error, dañino y peligroso imponerlos en nuestro país como si fuéramos parte de su creación, con consignas altisonantes y sin considerar nuestras propias condiciones socioeconómicas, políticas y culturales. Este tipo de conducta nos induce una educación ilusoria, aliena aún más nuestra conciencia: Imaginar que estamos en una etapa superior sin estarlo es perjudicial para nuestra salud mental.

Por eso nuestra educación va a tener un ideal abstracto, teorético, sin posibilidad de experimentación, menos comprobación.  El conocimiento alejado de la realidad, pierde el contacto con la verdad.

Así pues, debemos de reelaborar nuestro propio sistema de pensamiento educativo al margen de la oficialidad burocrática educativa. Hay que enfrentar con decisión firme la dificultad impuesta por la educación y pensamiento actual para evitar que nos acerquemos a la realidad con efectividad de pensar y buscar soluciones a los problemas educativos, porque nos vamos a dar cuenta con mucha lucidez que la presente educación no sirve a nuestro pueblo, menos a nuestros niños y jóvenes. Educar para comprender porque debemos transformar este mundo es vital; ahí se encuentra precisamente la misión concreta y teórica de la educación. No es de extrañar, pues, que los que controlan el poder económico y del conocimiento, nos quieran muy lejos, pero muy lejos de la realidad que vivimos. Ir al campo, al parque, al mercado, invitar amigos intelectuales, enseñar a ver la realidad a nuestros estudiantes, ya basta de no ver lo que estamos viendo.

Necesitamos crear educación y sabiduría a partir de nuestra realidad concreta para transformarla, que perciba conexiones, anticipe consecuencias y aplique el conocimiento a las situaciones prácticas, reales, nuestras, para luego conceptuar ideas, juicios, criticidad y desarrollar la imaginación creadora, forjando verdaderamente una educación peruana, para nuestro desarrollo autónomo e independiente en todos los campos, inclúyase principalmente el avance científico tecnológico. Necesitamos ser libres de verdad. Sólo la libertad produce desarrollo.

Es importante entonces que se entienda y no se “olvide” que, el paso trascendental para conseguir ser otro o forjar una nueva personalidad peruana y por consiguiente un nuevo hombre peruano, es rescatando por supuesto nuestras  raíces, a través de nuestras creencias, convicciones y hábitos que al final se convierten en nuestra conciencia, es decir en nuestro estado mental. Acaso UD. no se ha preguntado alguna vez, por qué si los peruanos destacamos casi en todo, somos los primeros en muchos aspectos a nivel mundial, primeros en determinada producción, etc. Sin embargo perdura nuestro atraso. Reitero, porque no somos libres de verdad. No analizamos la realidad para transformarla. Vivimos en el Perú como extranjeros.

En ese sentido, es importante también y comprender que nuestra supuesta incapacidad, no está en la falta de inteligencia y habilidad, sino en nuestro alejamiento de la realidad concreta, en nuestra carencia de autonomía que nos genera una débil decisión y el temor de enfrentar el poder de la inversión autónoma e independiente para producir nuestra tecnología.  He ahí el quid de nuestra incapacidad.

La educación refuerza estos conceptos y nos impone el gusto de vivir como pupilos, de depender de otros, esperar que otro lo haga por mí. No voy a poder percibir que mi libertad esta encarcelada, enjaulada; que mis acciones libres están digitadas por otros.

Y, considerando que la libertad es el origen y el destino del hombre, nos debemos imponer el deber de desarrollar nuestra voluntad de ser libres. Siendo el más genuino y puro interés libertario  el interés y esfuerzo colectivo. El individuo jamás podrá liberarse solo. Así como el buen educador significará poco si trabaja solo. El ayllu, la mita y la minka son nuestras raíces como ejemplo, más la tecnología actual serían poderosos instrumentos de transformación. Base de una pedagogía para la transformación. 

Considerando también que, es común escuchar: “si queremos que la sociedad cambie, primero hay que cambiar uno”. Parece cierto, pero es una verdad a medias. Es anticientífica. Está comprobado que  efectivamente el hombre tiene ideas, pensamiento, convicciones, sólo a través del mundo exterior. El cerebro elabora lo que el mundo material le da. Nuestra forma de vida en sociedad determina nuestra conciencia. ¡Ojo! No vivimos solos. Por esta razón los medios de comunicación y nuestra misma educación, que forman parte importante de nuestra vida y, aparentemente inofensivos, sin embargo influyen poderosamente en nuestra conducta y personalidad individual y social, por tanto es imposible enfrentarme solo ante tanta arremetida anticultural que siembra individualismo, “Sálvese quien pueda”.

      ¿Cómo entonces desechar ilusiones y fantasías pedagógicas para aplicar una pedagogía para la transformación? Les  propongo 6 ideas centrales:

      1.- Comprender que, las condiciones materiales de existencia es la realidad objetiva fuera de la conciencia del hombre en todas sus formas y manifestaciones, pero que, al mismo tiempo es reflejado en la conciencia de ese hombre, en pensamientos, ideas, actitudes y emociones transformadoras. El mismo hombre como primera fuerza productiva y sus relaciones de producción forma parte como  principal y fundamental componente de las condiciones materiales de existencia, junto al tiempo, espacio, movimiento, economía, propiedades,  clases sociales, leyes, Estado, geografía, etc.

      2.- Comprender que, el único medio para dotarnos y desarrollar nuestras capacidades y habilidades transformadoras es la práctica científica, el trabajo disciplinado, consciente y firme. Es imposible por ejemplo ser un buen chofer, sin antes haber conducido un auto o cualquier vehículo de conducción; es imposible ser un buen maestro sin antes haber trabajado como maestro. Entonces sólo faltaría una buena forma y métodos de educación científica transformadora. Una contundente teoría científica, para ser aplicada y, a través de la práctica comprobar su validez.

      3.- No basta transformarme yo. Debo unirme a otros que quieren lo mismo. Es necesario conformar poderosas organizaciones de acero puro, con alta preparación científico popular intelectual capaz de derribar los inmensos muros de fantasías, que impiden que lleguemos a nuestra realidad concreta.

      4.- Esforzarnos por investigar y explicar con sencillez (no simpleza) y claridad las verdaderas causas para que el hombre que construye la riqueza, absolutamente la mayoría viva asfixiado por la injusticia social y muera ensombrecido por el hambre y la carencia.

      5.- Hacer un esfuerzo colosal por descubrir los verdaderos intereses ideológicos y políticos que se agazapan con la educación que impartimos diariamente y por qué se trae de otros países.

      6.- Practicar desde estos momentos una pedagogía para la transformación.