viernes, 2 de septiembre de 2022

EL PODER DE LA LECTURA "ESCUCHAR CON LOS OJOS"

 

LA LECTURA COMO PODEROSO

INSTRUMENTO DE DOMINACIÓN

O LIBERACIÓN

                                                                                               “Escuchar con los ojos”

                                                              Por Carlos Villacorta Valles


A la Feria Internacional del Libro de Lima, 2022, asistieron 292,000 mil personas, durante los 17 días que duró, y, se vendió en libros, S/ 17 ‘675,000, según la Cámara Peruana del Libro. Eso está bien.

 

¿Pero qué libros compra la gente en su mayoría? ¿Libros más vendidos? Como siempre, puro morbo y chismografía, destaco dos como muestra: Siete maridos de Evelyn Hugo, novela de la escritora estadounidense Taylor Jenkins Reid.  Donde una actriz de Hollywood cuenta su vida libertina y escandalosa.  El burrito que no quería ser presidente, del peruano Alfonso Bocanegra, cuento infantil que hace una alusión directa al Presidente Pedro Castillo, aunque lo nieguen, es puro racismo denigrante a la investidura presidencial.

 


Ya la feria anterior vendió más: “Festival de la blasfemia” del venezolano Ángel David Revilla, novela de terror, trata de un tal Melchor, que mata gente y manipula sus cadáveres, buscando conseguir una supuesta vida “decente” cuando viva en el infierno.  

 

Si les informo que el 2014, el libro más vendido fue 50 sombras de Grey de E.L. James, que es una novela erótica con elementos de las prácticas sexuales llenas de dominación y sumisión, sadismo y masoquismo.

 

La pregunta cae por su propio peso ¿por qué nos gusta leer cosas banales y morbosidades o libros eróticos o libros que nos hacen sufrir?

 


La respuesta cae también por su propio peso: somos víctimas de un execrable control mental y distorsión de nuestra personalidad por los medios de comunicación masiva, a los que se suman los escritores y artistas con esa misma tendencia –y son los más publicitados- por eso venden. Los medios masivos de comunicación y estos escritores y artistas son una cruel creación de esas minorías que controlan qué debemos leer.

 

Eso es así, en la medida, también, como hay minorías que controlan el poder económico y, hablando las cosas por su nombre diremos,  es el sistema que estamos viviendo, aunque revienten, su nombre es –capitalismo- donde el ser humano es una mercancía, es un objeto manejable y comprable, que, cuando niños se orienta qué debemos leer, qué debemos querer y a quien debemos apoyar, para seguir manteniendo las estructuras económicas y sociales tal y como están organizadas, donde una minoría privilegiada es la que decide nuestra vida, por ello también cuando el ser humano envejece y ya no sirve como trabajador se lo desecha sin ninguna consideración.

 

En consecuencia, los que controlan el poder económico a través de su ideología –liberalismo en su origen, neoliberalismo actual- desnaturalizan al ser humano en su búsqueda de sólo riqueza y, riqueza implica desigualdad... Esa es la cosmovisión del capitalismo.

  

La cosmovisión, que lo transmiten por los medios de comunicación, por la educación en las instituciones educativas, universidades y por cuanto medio puedan hacerlo, prácticamente destruye la cooperación natural; individualiza patéticamente el éxito, cuyo principal componente va a ser el dinero, quién tiene más dinero es más exitoso por más bestia que sea como ser humano, produciendo antivalores como el egoísmo, el individualismo, la envidia, enfrentando ser humano contra ser humano –la meritocracia- y además produciendo una sensación de soledad y de falta de amor.

 

Así, en estas condiciones de despersonalización en forma muy sutil, y, otras veces, abiertamente, de manera persistente y en distintas formas, nos hacen odiar palabras, términos, conceptos, ideas, personas, libros, arte y, nos hacen leer y ver lo que ellos quieren, para seguir manteniendo su poder.  

 

Los capitalistas saben mejor que nosotros, que la lectura es un poderoso instrumento de dominación, y también, puede ser un poderoso instrumento de liberación, por ello orientan nuestras lecturas hacia lo neutro, que no hable nada de nuestras penurias, hambres y pobrezas, por el contrario, nos orientan hacia la banalización, lo morboso, el chisme como desfogue, distracción y salida de nuestros problemas y los problemas de la sociedad.

 

Quien ose hablar de los problemas humanos y sociales y contra el capitalismo, ahora es un terrorista, antes era un antisocial.

 

Sin descanso y, por todos los medios posibles, principalmente la TV, buscan mantener sus privilegios y, a la gran masa de gente sin conciencia, totalmente entumecidos mentalmente e incapaces de expresar sus capacidades humanas, una masa de trabajadores amorfos, incapaces también de indignarse y reclamar e integrarse a sus luchas reivindicativas.

 

El capitalismo necesita de seres humanos dóciles, obedientes y resignados, gente que no lea, o si no, obligados a leer y escribir al gusto de ellos, conocimientos superfluos, inútiles, muertos, alejados completamente de la vida práctica, si haces lo contrario te desechan, te ponen a un lado y en el peor de los casos te calumnian.

 

¿QUÉ HACEMOS?

 

Necesitamos entonces cambiar este estado de cosas, hacer que el acto de leer sea un proceso auténticamente dialéctico que relacione el texto con la realidad, con la vida práctica, “escuchar también con los ojos”.

 

Que leer signifique conocer e interpretar el mundo para transformarlo.

 

Hoy más que nunca necesitamos leer libros que nos ayuden, también, a leer la realidad y nos impulsen a contribuir en la forja de una sociedad justa y bella.

 

Como seres humanos tenemos ese derecho; unirnos con todos los que empiezan a leer y pensar de esa misma manera, debemos sacar el capitalismo de nuestra cabeza, porque sólo piensa en acumular riqueza a toda costa, porque genera individualismo, egoísmo y desigualdad, necesitamos acumular bondad, solidaridad, amor y, frente a la desigualdad debemos sembrar el nivel de conciencia a cada quien según su capacidad y según su necesidad: sentir, vivir, reflexionar, practicar y transformar es el signo de nuestro tiempo.

 

Mientras el sueño de la justicia social no sea olvidado, habrá esperanzas de una vida mejor. Es lo justo. Que leer ahora, sea un poderoso instrumento de liberación.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo contigo, poeta y magnífico promotor de la lectura, Carlos Villa Valles.
    Te abrazo fuerte

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