viernes, 10 de agosto de 2018

PEDAGOGÍA PARA LA TRANSFORMACIÓN Parte XVIII


PEDAGOGÍA PARA LA TRANSFORMACIÓN Parte XVIII
-Crisis de la educación: causas y soluciones-
                                                                       Por Carlos Villacorta Valles
                                                                                odesi12@yahoo.es




3.17. TRANSFORMAR LA SUBJETIVA ÉTICA-MORAL VIGENTE EN ETICA-MORAL CIENTÍFICA LIGADA A LA VIDA.

La moral dominante en nuestra sociedad, es la moral burguesa. Una moral corrupta a todas luces; determinada por la conciencia capitalista, cuyas características amorales son la ambición desmedida, el individualismo y el egoísmo: primero el dinero después el ser humano.

Sin embargo,  sus libros de autoayuda, declaman pomposamente que hay que practicar la solidaridad, el respeto, el amor, la responsabilidad, la inclusión, la tolerancia, la equidad y la democracia. Pura ¡Hipocresía! Sus libros de autoayuda exacerban el individualismo morboso.

La moral es un problema de principios, ideología y política. Es conducta proba: palabra dicha palabra hecha. El que intriga y calumnia, el que habla mal a espaldas del otro, no es ético. La buena moral es abierta, transparente y sobre todo ejemplificadora. Es patético escuchar a un Presidente de la República, a un congresista o funcionario público dar consejos de moral. Nuestra prédica moralista debe estar respaldada por los hechos.

Los peores están en el comercio y las empresas: estafan, corrompen, se apropian del trabajo ajeno y pagan bajos salarios, compran barato y venden caro, lucran con el dolor y mancillan la dignidad de las personas. Les siguen el Poder Judicial, congresistas y burócratas del Estado piden dinero por trámites ilegales o favoritismo.
Ahora bien, el “Museo de la Memoria” no sólo debe recordar crímenes de lesa humanidad productos de la guerra, sino también crímenes contra la ética y la moral -¿Alcanzaría en el museo?- Empezando por Vargas Llosa, que nos recuerda su amoral papel en la Comisión de investigación de los periodistas asesinados en Uchuraccay, cuando dejó entrever la imprudencia de los periodistas; culpó a comuneros sabiendo que eran soldados del ejército disfrazados de comuneros.

La ética capitalista señala que, para que la sociedad cambie, “primero tiene que cambiar uno” ¿Por qué no cambian ellos entonces y dejan de explotar al pueblo? Esta afirmación sólo tiene el 1% de verdad. La ética está determinada por la estructura del sistema económico-social que impera y, para que esa sociedad cambie, debe cambiar esa estructura. Sin embargo, el hombre también es una individualidad activa y, como esta ligado a esa sociedad por diversos intereses y mantiene relaciones diversas con los demás trabajadores, influye también en su transformación. Sociedad-individuo e individuo-sociedad es una interacción dialéctica. 

La ética capitalista o moral burguesa, sitúa en el plano subjetivo, abstracto y metafísico los cambios, los valores, la moral, la vida misma. Por ejemplo, los alumnos reciben miles de clases y conceptos sobre la solidaridad, el compañerismo, la responsabilidad, la veracidad, el amor, etc., sin embargo, cuando lo practican y logra cambiar en este sistema, es decir es bueno, educado, respetuoso, leal y honrado, mayormente se le considera “un tonto”, lejos de ser un hombre “digno”.

En este sistema capitalista, con el tipo de ética que desenvuelve, los sentimientos del deber y la virtud de cumplirlas se pierde, porque los que están llamados a cumplirlas en primer orden no lo hacen. Por ejemplo, si robas un dólar vas a la cárcel, si robas cien mil dólares, tienes tu casa como cárcel, pero si robas un millón de dólares te felicitan y te protegen y estás listo para ser congresista, alto funcionario y si tu robo es internacional, estás listo para ser presidente de la República.

No cumplen ni la ley ni las normas, pero, eso sí, la imponen a los demás, sobre todo a los pobres. Acatar una norma es un acto de cumplimiento, pero imponerla contra la realidad y el equilibrio es un acto de injusticia. Lo justo es siempre ético, porque tiene que estar por encima de las imperfecciones de una norma. Su cumplimiento implica conocimiento, amplitud de criterio y sobre todo equilibrio con la realidad, no obediencia ciega.

Por estas razones, es de vital importancia impulsar la práctica de una ética científica ligada a la vida; crítica contra el sistema actual para su transformación. Una “ética futurista”, porque es una nueva moral, una nueva forma de ver las cosas, una nueva actitud frente a los problemas. Es la voluntad de vivir en lucha contra las injusticias. No mirada impasible, no individualismo, ni egoísmo, ni hipocresía. Combatir a favor de la razón y reconocer cuando no se la tiene.

El mayor bien de la ética es no hablar en su nombre sin merecerlo. Que falsos son aquellos que dicen que por ética lo hacen o dejan de hacer algo. Y, lo patético, hacen cosas indignas.

Los docentes y toda persona de moral intachable, tienen la responsabilidad moral y ética de sembrar ejemplos de conducta de transformación e impulsar por cierto la forja de la educación transformadora. Todo es un proceso, sólo hay que iniciarlo, siempre pensando en la perspectiva de una Sociedad Mejor.

3.18. TRANSFORMAR NUESTRA FORMA PASIVA Y RECEPTIVA DE VER LOS PROGRAMAS DE TV EN UNA FORMA INTERACTIVA, CRÍTICA Y DESALIENANTE.



Ya lo dijimos, la TV impulsa el individualismo y el consumismo de manera inmoral, sus imágenes y prédicas de autoayuda y sus resultados son visibles. El libro más vendido en la última Feria Internacional del Libro (FIL), es de autoayuda.

No hay que olvidar, que el principio básico del capitalismo es la autoayuda: individualismo y egoísmo; que son actos corruptos, y para imponerlos, se van a utilizar todos los mecanismos necesarios, atropellando a quien sea.

El instrumento fundamental son los medios de comunicación e información; principalmente la TV., difunden el mito del “paraíso capitalista” y calumnian otro tipo de ideales sin detenerse ante nada ni nadie. Indudablemente es una TV anestésica. Es una patrulla de programetes y espacios comerciales a favor del consumismo y con normas de conducta a favor del sistema.

 Prácticamente es un manual de educación y formas de comportamiento del modo de vida falso, que se burla del telespectador, así como se burlan y denigran entre ellos y a otros; ridículos comediantes mediocres, en programas cómicos también mediocres, “hombres” vestidos de mujeres a quien también la denigran; siendo lo peor, los disfrazados de mujeres andinas, que sólo la cultura de la incultura peruana. Educación y cultura, nada.

Nos “divierten y entretiene” insultando, falseando, mutilando y escondiendo nuestra realidad, donde lo noticioso-periodístico se mezcla con lo farandulero y el violentismo diario; donde nada parece lo que es y a la vez es.

Las propagandas comerciales son trozos de conducta alienante en sus consignas e imágenes; casi todas estimulan el morbo: Por ejemplo la propaganda y promoción de la cerveza, sus imágenes y escenas nos muestran al hombre conquistador si toma sus cervezas. Una cerveza atrae una mujer. La mujer siempre como objeto sexual, ahora como incitación al alcohol.

 Sólo importa las ganancias millonarias y no la salud mental de nuestros pobres niños.

Las telenovelas, que son los jales para las amas de casa y ahora para toda la familia, nos siguen mostrando la incorrecta concepción de que el fin último de la mujer es pescar un buen marido para alcanzar la felicidad. En medio de conflictos simplones y desenlaces lógicos, nos esconden los verdaderos conflictos de clase.

Los docentes y principalmente los padres de familia, deben esforzarse con paciencia y habilidad, reducir el efecto alienante y deplorable de este medio masivo de control mental y sus efectos nocivos contra la búsqueda permanente de nuestra identidad cultural. No se trata de prohibirla, sino de dosificarla.

Una crítica constructiva, juiciosa y desalienante es un trabajo permanente a realizar con nuestros hijos y alumnos en general. Cuidado con la apología del delito a través de la TV y la degeneración de la conciencia.

Sin embargo, también hay que saberla aprovechar: Por ejemplo enseñar a discernir y discriminar lo fantasioso de la TV con el mundo real; también a incrementar su vocabulario; hacer que nuestros niños nos narren lo que han visto y, sobre todo fomentando el desarrollo de su pensamiento crítico, aprendiendo a analizar lo que ven, separando lo positivo de lo negativo.

Tres medidas que pueden orientarnos para hacer algo a favor de nuestros hijos:

      1.- Disminuir las horas de ver TV y fundamentalmente clasificar los programas a verse, sin ser impositivos, dejando cierto nivel de apertura y libertad para que nuestros hijos desarrollen su iniciativa y vean los programas que los inquietan. No prohibir, pero si dialogar. Es infantil pretender alejarlos del mundo que estamos viviendo o impedir que disfruten de algo que está a la vista; hay que presentarles posibilidades. Para ello nos sirve el tercer punto de estas sugerencias.

      2.- Buscar la forma cómo estar pendientes de ellos. No necesariamente con la presencia, sino estableciendo criterios de diálogo y normas antes y después de ver TV.

      3.- En los diálogos con nuestros hijos y nuestros alumnos, siempre hay que buscar que ellos tengan una buena opinión de sí mismos, se tengan confianza y sobre todo que sepan distinguir lo positivo y negativo, lo real y lo imaginario, lo falso de lo auténtico y a ser creativos y críticos, para no dejarse influenciar fácilmente. Enseñarles a debatir y discutir en forma franca y sincera sobre todos los problemas sociales. Ya sé que no es fácil, pero hay que esforzarnos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario