lunes, 14 de marzo de 2011

♠ FÁBULAS DE AMBROSE BIERCE, ANÁLISIS Y COMENTARIOS

TRES FÁBULAS FANTÁSTICAS  [1]
Enviado por Realidades y Ficciones





EL ZORRO Y EL PATO [2]
de Ambrose Bierce 

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Un zorro y un pato habían discutido sobre la propiedad de una rana, así que llevaron el asunto ante el león. Después de escuchar una enorme cantidad de argumentos de uno y otro, el león abrió la boca para emitir un juicio. 

–Ya sé cuál será tu decisión –dijo el pato, interrumpiendo–: que según nuestras propias exposiciones, la rana no pertenece a ninguno de nosotros dos, y que entonces te la comerás. Permíteme decirte que esto es absolutamente injusto, como lo demostraré. 
–Para mí está claro –dijo el zorro– que darás la rana al pato, y me darás el Pato a mí, y luego me comerás a mí. No me falta experiencia acerca de la ley. 
–Estaba por decirles –dijo el león, bostezando–, que durante la discusión de este caso, la propiedad en disputa se fue a los saltos. Quizá puedan procurarse otra rana. 


EL LEGISLADOR Y EL JABÓN [3] 
de Ambrose Bierce 

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Un miembro de la Legislatura de Kansas que se cruzó con un jabón pasó junto a él sin reconocerlo, pero el jabón insistió en que detuviera su marcha para estrecharle las manos. Pensando que se encontraba en goce de inmunidad parlamentaria, el legislador le dio un intenso y cordial apretón de manos. Al seguir su camino, se percató que una parte del jabón había quedado adherida en sus dedos. Así que corrió muy alarmado hacia un arroyo y procedió a lavárselas. Para hacerlo, se vio obligado a frotarse ambas manos a tal punto que, cuando terminó, quedaron tan blancas que se metió en cama y mandó a llamar al médico. 



EL LOBO Y EL CORDERO [4] 
de Ambrose Bierce 

Un cordero, perseguido por un lobo, buscó refugio en un templo. 
–Si te quedas ahí, el sacerdote te atrapará y luego te sacrificará –dijo el lobo. 
–Me da igual ser sacrificado por el sacerdote o devorado por un lobo –respondió el cordero. 
–Amigo –dijo el lobo–, me apena ver cómo consideras una cuestión tan importante desde un punto de vista tan egoísta: a mí no me da lo mismo. 

[1] Del libro Fábulas fantásticas
 (Fantastic Fables, 1899):
[2] The Duck and the Fox.
[3] The Member and the Soap.
[4] The Wolf and the Lamb.



COMENTARIOS A TRES FÁBULAS DE AMBROSE BIERCE
de Héctor Zabala © 

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La mordacidad es una característica clave en la literatura de Bierce. Nada se salvaba cuando este hombre apuntaba con su pluma. 

El zorro y el pato se apoya en el antecedente de una fábula de Esopo: El león, el asno y la zorra, en la que el león actúa arbitrariamente [1]

Aquí, el narrador la reedita en gran parte (al igual que en Esopo, se trata de una presa conseguida por una sociedad de cazadores) pero con una salvedad: en este caso el león no es parte interesada sino juez. 
Sin embargo, en tren de querella los animales de esta fábula prejuzgan a quien va a juzgar, pues imaginan al león actuando de manera parecida a como había actuado en la fábula griega. Sin embargo, no reparan en un detalle: para el león, nada de lo que hay a la vista merece la pena (de ahí el bostezo), y quizá por esta vez hasta llegaría a juzgar con justicia. Entretanto, por querellarse entre sí y luego por descalificar al juez con un evidente ánimo de recusación, descuidan al objeto mismo de la querella. 
La moraleja es excelente: hay quienes por no aceptar acuerdos razonables, pleitean hasta perderlo todo. 


El legislador y el jabón es una crítica contundente a los políticos en general. En efecto, Bierce deja entrever que cualquier carrera política implica casi inexorablemente mezclarse en corrupciones. De ahí que al legislador lo enferme sentirse limpio aun cuando sólo sea por accidente. 


En El lobo y el cordero, es notable la ironía al pensamiento individualista y el narrador sabe cómo llevarla al extremo con muy pocas palabras. El individuo dominante está tan encerrado en sus propias ideas que no puede entender cómo la víctima no se le entrega mansamente si igual terminará muerta y consumida de una u otra forma. De ahí que acuse al cordero de egoísta por pensar más en su propia vida que en el bienestar del victimario. Lo paradójico es que para la mente del lobo hay una inversión de roles: él no se siente egoísta sino una víctima del despiadado cordero, que a su vez viene a ser el victimario por intentar matarlo de hambre. 
A lo largo de nuestra vida, seguramente hemos conocido gente así. Y a través de la historia, no faltaron clases sociales ni grupos económicos o políticos dominantes que han buscado justificar sus atropellos disfrazándose de damnificados mientras avasallaban a la otra parte. 

[1] De ahí, lo de “la parte del león” del dicho popular. 





Ambrose Bierce 

(Ambrose Gwinett BierceHorse Cave Creek, Ohio, Estados Unidos 24/6/1842 – ¿México, 1912?). Su biografía se encuentra enREVISTA SESAM Nº 86 
(ver http://www.sesamweb.com.ar/). 

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