lunes, 15 de agosto de 2011

♠ LA FLOR MÁGICA

Al comienzo de nuestra historia tenemos a tres hermosas bebes: una osa de anteojos, una cuy y una vizcacha. A pesar de sus diferencias, no tardan en hacerse íntimas y compartir aventuras. Un día infausto, la vizcacha enferma. Apremiadas por curarla, sus amigas buscan al chamán cóndor, que le receta una bendita pócima, cuyo principal ingrediente —rocío de una flor especial— deben hallarlo en el bosque. 


Las tres amigas se adentran en la arboleda y, tras breve andanza, advierten un resplandor. ¡La flor mágica!, gritaron ellas. Pero la flor tiene un buen guardián, quien les ofrece mayores explicaciones. 

El final no puede ser más feliz y absurdo: las tres amanecen afiebradas y con las mismas manchitas rojas que la ‘moribunda’ vizcacha.


 No hay duda de que el relato tiene ingenio narrativo y dulzura, y un soplo de viento mítico andino lo enrarece. Sin embargo, conviene sugerir a la autora que depure el exceso de lugares comunes. Y sus ilustraciones, aunque delicadas, podrían ser menos recargadas.


 Una felicitación para la editorial Mesa Redonda que inicia con este buen título su colección ¡Upa!, dirigida a los pequeños lectores.

♠ AMAZONÍA Y LEYENDAS: EL PODER DEL ÍKARO


La cultura occidental ha encontrado un manantial de expresiones culturales indígenas, como el discurso chamánico de la Amazonía bajo la forma del íkaro sanador.
Por: Dimas Arrieta Espinoza*
Domingo 14 de Agosto del 2011
Toda palabra es conjuro, llamamiento, incitación capaz de transformar al oyente. La palabra es sagrada y la voz tiene que abrigar, proteger, transmitir: un íkaro –discurso terapéutico o canto de sanación– puede servir como liberación de alguna enfermedad.
El mago es poeta y depositario de este arte verbal, es el reservorio de alguna expresión lírica que viene desde épocas inmemoriales.
El curandero –‘yachak’ en naporuna, ‘nëmara’ en yagua, ‘uwishin’ en shuar, ‘iwishin’ en aguaruna y ‘mereyás” en shipibo– es quien abre los espacios del entendimiento en sus comunidades para ver, creer y sentir tal como perciben o quieren percibir.
Cantos de sanación
La sanación es una de las características de esta poética amazónica o discurso chamánico. Todo un arte verbal puesto al servicio de la salud espiritual y física del ser humano, de las rehabilitaciones y restablecimientos que son unidad, es decir, la armonía humana.
A veces no se canta por cantar, los íkaros son directos y no tanto porque aluden a la primera persona sino porque se refieren al nosotros, es decir, a todos, a ese nosotros individual. Ahí “todos somos nosotros”.
La unidad humana rebasa los bordes de la existencia. No hay humanidad sin hermandad ni hermandad sin rebrote constante.
Ser humano es ser hermano, más aún, en la familia étnica todo esto tiene un soporte en la comunidad lingüística y cultural.
Voz de poder
Esto es lo que expresan, por ejemplo, los íkaros shipibos en la voz del maestro curandero (‘mereyá’) Antonio Muñoz. ¿Pero, qué significado tienen en una ceremonia ritual? Según la investigadora Giove, “la acción de ‘ikarar’ implica ‘cargar’ con poder del chamán un objeto o pócima, confiriéndole alguna propiedad específica para ser transmitida al receptor, ya sea limpieza, protección, curación, daño o para influir sobre su voluntad. Esto se hace cantando el íkaro directamente sobre el objeto o sustancia transmisor. El objeto será luego remitido al rezado y la sustancia ingerida en caso del líquido [pócimas] o el humo soplado, si se trata del tabaco ‘ikarado’”.
Don Antonio
Escuchar en la voz del mismo Antonio Muñoz –Senen Pani– “energía vertical suspendida en el espacio”, en shipibo, nos transportó hasta la ceremonia ritual donde se dieron esos íkaros de sanación o “cantos de sanación del ayahuasca”, como los titularon en un disco compacto, de IKAM Asociación Editorial, el 2005. La grabación sigue la secuencia de esta poética terapéutica amazónica. El primer discurso es una apertura hacia la iniciación de la ceremonia ritual: se presenta el maestro curandero y enuncia su filiación y a las entidades que rigen su mundo y su cultura. Como refiere Giove: “El íkaro es parte fundamental del quehacer curanderil de la Amazonía. Resume el conocimiento del chamán, constituyendo su patrimonio curativo, su arma de trabajo y la herencia que deja al aprendiz. Siendo vehículo de su energía, su eficiencia depende en gran medida de la preparación del curandero mediante dietas, ingestión de purgas, régimen de vida e integración de la sabiduría ancestral. Un maestro no transmite a su aprendiz ‘técnicas’ […] acompaña y guía para que capte el conocimiento que le está predestinado. Como parte de esta enseñanza va cediendo ‘sus’ íkaros”.
Para cada quien
Cada persona requiere de su canto, de su íkaro, no solo para mover sus afectos sino para convocar su disposición para la sanación. No hay canto que no esté ligado al ritual ni ritual que carezca de cantos. Cada curación, cada paciente, cada río, cada planta merece su canto y tiene su momento para ser ‘ikarado’.
Pues “cada chamán es dueño de sus íkaros, como es dueño de su experiencia y sabiduría, por haberlos recibido a su vez de su maestro o directamente de la naturaleza. Es común que los curanderos manifiesten que las cosas que saben, incluidos los íkaros, han sido aprendidas en sueños, en visiones, o que les han sido dados por las plantas. Cuentan que en estos estados de conciencia, inducidos por brebajes de ‘plantas maestras’, han captado la melodía, sin mediar voluntad ni raciocinio, sintiendo que se impone por sí misma y muchas veces en idioma desconocido. En el momento de la curación, generalmente, surge en igual forma”, indica Giove.
Estructura
Los cantos forman la estructura principal de una ceremonia ritual, son importantes en el proceso de la sanación. Los cantos o íkaros exploran las profundidades del alma humana, ingresan al espíritu jerarquizando, ordenando los problemas que se padecen, pero ni las palabras ni la comprensión del texto son imprescindibles. Sí lo es la melodía y que el curandero comparta su espíritu. Ha de compenetrarse con el ‘ikarado’.
(*) Autor de “En el reino de los guayacundos”.

domingo, 7 de agosto de 2011

♠ LOS TRES CEDAZOS

Muy buena para los chismosos que tanto abundan, a ver si aprenden a no estar intrigando y haciendo daño a los demás.


LOS TRES CEDAZOS

En cierta ocasión, un hombre fue a visitar a Sócrates, el filósofo, y le dijo:
- Voy a contarte unas cosas sobre tu mejor amigo, para que no confíes tanto en él.
Sócrates le preguntó:
- ¿Has pasado lo que vas a decirme por tres cedazos?
Muy sorprendido, dijo el otro:
- ¿A qué cedazos te refieres?
- El primero -respondió el filósofo- es el de la verdad. ¿Estás seguro de que lo que vas a contarme es cierto?
El visitante contestó:
- No lo estoy. Lo he sabido a través de otras personas.
Sócrates continuó:
- El segundo cedazo es el de la bondad. ¿Estás seguro de que son tus buenos sentimientos los que te impulsan a contarme esas cosas? Y el tercero -prosiguió Sócrates- es el de la utilidad. ¿Piensas que es necesario que yo sepa lo que vas a contarme?
- Sinceramente -dijo el hombre- no había pensado en todo eso.
- En tal caso -dijo Sócrates-, guarda tus palabras en tu corazón y olvídalas. 


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Cedazo. Instrumento que se utiliza para cerner separando la harina del salvado, o cualquier otra materia reducida a polvo, de suerte que lo más grueso quede sobre la tela, y lo sutil caiga al sitio destinado para recogerlo. Dado el carácter alegórico del texto, el cedazo ayuda a depurar y afinar los pensamientos y las acciones.

♠ MÁS INFORMACIÓN MENOS CONOCIMIENTO

Por: Mario Vargas Llosa (La República)
Nicholas Carr estudió Literatura en Dartmouth College y en la Universidad de Harvard y todo indica que fue en su juventud un voraz lector de buenos libros. Luego, como le ocurrió a toda su generación, descubrió el ordenador, el Internet, los prodigios de la gran revolución informática de nuestro tiempo, y no sólo dedicó buena parte de su vida a valerse de todos los servicios online y a navegar mañana y tarde por la red; además, se hizo un profesional y un experto en las nuevas tecnologías de la comunicación sobre las que ha escrito extensamente en prestigiosas publicaciones de Estados Unidos e Inglaterra.
Un buen día descubrió que había dejado de ser un buen lector, y, casi casi, un lector. Su concentración se disipaba luego de una o dos páginas de un libro, y, sobre todo si aquello que leía era complejo y demandaba mucha atención y reflexión, surgía en su mente algo así como un recóndito rechazo a continuar con aquel empeño intelectual. Así lo cuenta: “Pierdo el sosiego y el hilo, empiezo a pensar qué otra cosa hacer. Me siento como si estuviese siempre arrastrando mi cerebro descentrado de vuelta al texto. La lectura profunda que solía venir naturalmente se ha convertido en un esfuerzo”.
Preocupado, tomó una decisión radical. A finales de 2007, él y su esposa abandonaron sus ultramodernas instalaciones de Boston y se fueron a vivir a una cabaña de las montañas de Colorado, donde no había telefonía móvil y el Internet llegaba tarde, mal y nunca. Allí, a lo largo de dos años, escribió el polémico libro que lo ha hecho famoso. Se titula en inglés The Shallows: What the Internet is Doing to Our Brains y, en español: Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus, 2011). Lo acabo de leer, de un tirón, y he quedado fascinado, asustado y entristecido.
Carr no es un renegado de la informática, no se ha vuelto un ludita contemporáneo que quisiera acabar con todas las computadoras, ni mucho menos. En su libro reconoce la extraordinaria aportación que servicios como el de Google, Twitter, Facebook o Skype prestan a la información y a la comunicación, el tiempo que ahorran, la facilidad con que una inmensa cantidad de seres humanos pueden compartir experiencias, los beneficios que todo esto acarrea a las empresas, a la investigación científica y al desarrollo económico de las naciones.
Pero todo esto tiene un precio y, en última instancia, significará una transformación tan grande en nuestra vida cultural y en la manera de operar del cerebro humano como lo fue el descubrimiento de la imprenta por Johannes Gutenberg en el siglo XV que generalizó la lectura de libros, hasta entonces confinada en una minoría insignificante de clérigos, intelectuales y aristócratas. El libro de Carr es una reivindicación de las teorías del ahora olvidado Marshall McLuhan, a quien nadie hizo mucho caso cuando, hace más de medio siglo, aseguró que los medios no son nunca meros vehículos de un contenido, que ejercen una solapada influencia sobre éste, y que, a largo plazo, modifican nuestra manera de pensar y de actuar. McLuhan se refería sobre todo a la televisión, pero la argumentación del libro de Carr y los abundantes experimentos y testimonios que cita en su apoyo indican que semejante tesis alcanza una extraordinaria actualidad relacionada con el mundo del Internet.
Los defensores recalcitrantes del software alegan que se trata de una herramienta y que está al servicio de quien la usa y, desde luego, hay abundantes experimentos que parecen corroborarlo, siempre y cuando estas pruebas se efectúen en el campo de acción en el que los beneficios de aquella tecnología son indiscutibles: ¿quién podría negar que es un avance casi milagroso que, ahora, en pocos segundos, haciendo un pequeño clic con el ratón, un internauta recabe una información que hace pocos años le exigía semanas o meses de consultas en bibliotecas y a especialistas? Pero también hay pruebas concluyentes de que, cuando la memoria de una persona deja de ejercitarse porque para ello cuenta con el archivo infinito que pone a su alcance un ordenador, se entumece y debilita como los músculos que dejan de usarse.
No es verdad que el Internet sea sólo una herramienta. Es un utensilio que pasa a ser una prolongación de nuestro propio cuerpo, de nuestro propio cerebro, el que, también, de una manera discreta, se va adaptando poco a poco a ese nuevo sistema de informarse y de pensar, renunciando poco a poco a las funciones que este sistema hace por él y, a veces, mejor que él. No es una metáfora poética decir que la “inteligencia artificial” que está a su servicio, soborna y sensualiza a nuestros órganos pensantes, los que se van volviendo, de manera paulatina, dependientes de aquellas herramientas, y, por fin, en sus esclavos. ¿Para qué mantener fresca y activa la memoria si toda ella está almacenada en algo que un programador de sistemas ha llamado “la mejor y más grande biblioteca del mundo”? ¿Y para qué aguzar la atención si pulsando las teclas adecuadas los recuerdos que necesito vienen a mí, resucitados por esas diligentes máquinas?
No es extraño, por eso, que algunos fanáticos de la Web, como el profesor Joe O’Shea, filósofo de la Universidad de Florida, afirme: “Sentarse y leer un libro de cabo a rabo no tiene sentido. No es un buen uso de mi tiempo, ya que puedo tener toda la información que quiera con mayor rapidez a través de la Web. Cuando uno se vuelve un cazador experimentado en Internet, los libros son superfluos”. Lo atroz de esta frase no es la afirmación final, sino que el filósofo de marras crea que uno lee libros sólo para “informarse”. Es uno de los estragos que puede causar la adicción frenética a la pantallita. De ahí, la patética confesión de la doctora Katherine Hayles, profesora de Literatura de la Universidad de Duke: “Ya no puedo conseguir que mis alumnos lean libros enteros”.
Esos alumnos no tienen la culpa de ser ahora incapaces de leer La Guerra y la Paz o el Quijote. Acostumbrados a picotear información en sus computadoras, sin tener necesidad de hacer prolongados esfuerzos de concentración, han ido perdiendo el hábito y hasta la facultad de hacerlo, y han sido condicionados para contentarse con ese mariposeo cognitivo a que los acostumbra la red, con sus infinitas conexiones y saltos hacia añadidos y complementos, de modo que han quedado en cierta forma vacunados contra el tipo de atención, reflexión, paciencia y prolongado abandono a aquello que se lee, y que es la única manera de leer, gozando, la gran literatura. Pero no creo que sea sólo la literatura a la que el Internet vuelve superflua: toda obra de creación gratuita, no subordinada a la utilización pragmática, queda fuera del tipo de conocimiento y cultura que propicia la Web. Sin duda que ésta almacenará con facilidad a Proust, Homero, Popper y Platón, pero difícilmente sus obras tendrán muchos lectores. ¿Para qué tomarse el trabajo de leerlas si en Google puedo encontrar síntesis sencillas, claras y amenas de lo que inventaron en esos farragosos librotes que leían los lectores prehistóricos?
La revolución de la información está lejos de haber concluido. Por el contrario, en este dominio cada día surgen nuevas posibilidades, logros, y lo imposible retrocede velozmente. ¿Debemos alegrarnos? Si el género de cultura que está reemplazando a la antigua nos parece un progreso, sin duda sí. Pero debemos inquietarnos si ese progreso significa aquello que un erudito estudioso de los efectos del Internet en nuestro cerebro y en nuestras costumbres, Van Nimwegen, dedujo luego de uno de sus experimentos: que confiar a los ordenadores la solución de todos los problemas cognitivos reduce “la capacidad de nuestros cerebros para construir estructuras estables de conocimientos”. En otras palabras: cuanto más inteligente sea nuestro ordenador, más tontos seremos.
Tal vez haya exageraciones en el libro de Nicholas Carr, como ocurre siempre con los argumentos que defienden tesis controvertidas. Yo carezco de los conocimientos neurológicos y de informática para juzgar hasta qué punto son confiables las pruebas y experimentos científicos que describe en su libro. Pero éste me da la impresión de ser riguroso y sensato, un llamado de atención que –para qué engañarnos– no será escuchado. Lo que significa, si él tiene razón, que la robotización de una humanidad organizada en función de la “inteligencia artificial” es imparable. A menos, claro, que un cataclismo nuclear, por obra de un accidente o una acción terrorista, nos regrese a las cavernas. Habría que empezar de nuevo, entonces, y a ver si esta segunda vez lo hacemos mejor.

♠ LA VIDA ES CORTA (Relato limeño)

El escritor Víctor Hugo dijo: ((Con lo corta que es la vida, nosotros la hacemos más corta aún cuando desperdiciamos el tiempo negligentemente.))


El tren eléctrico en el Perú se demoró en construirse más de 20 años, y aún le falta todavía, porque pocos se quejaron para que lo terminen y muchos para que no lo terminaran, los más de  20 años pasaron como nada. 
Una mujer de Villa el Salvador cuyo sueño de viajar en tren  por todo Lima, dijo que por fin se lo hizo realidad a las 60 años de edad. Después de abordar el tren el día de su inauguración, estaba muy preocupada por la altura, por la cantidad de gente, pese a que fueron seleccionados por el Presidente de la República, se quejaba hasta de los asientos.
Para sorpresa suya, su viaje llegó a su fin de repente, y no habían ni cruzado Lima. Con gran lamento dijo a la persona que estaba a su lado: ((Si hubiera sabido que iba a llegar tan pronto no hubiera desperdiciado el tiempo con lamentos tontos.)) Carlos Villacorta Valles

viernes, 5 de agosto de 2011

♠ ANTON CHEJOV: Poquita Cosa (Interesante relato completo)


Hace unos día invité a Yulia Vasilievna, la institutriz de mis hijos, a que pasara a mi despacho. Teníamos que ajustar cuentas.-Siéntese, Yulia Vasilievna -le dije-. Arreglemos nuestras cuentas. A usted seguramente le hará falta dinero, pero es usted tan ceremoniosa que no lo pedirá por sí misma... Veamos... Nos habíamos puesto de acuerdo en treinta rublos por mes...
-En cuarenta...

-No. En treinta... Lo tengo apuntado. Siempre le he pagado a las institutrices treinta rublos... Veamos... Ha estado usted con nosotros dos meses...

-Dos meses y cinco días...

-Dos meses redondos. Lo tengo apuntado. Le corresponden por lo tanto sesenta rublos... Pero hay que descontarle nueve domingos... pues los domingos usted no le ha dado clase a Kolia, sólo ha paseado... más tres días de fiesta...

A Yulia Vasilievna se le encendió el rostro y se puso a tironear el volante de su vestido, pero... ¡ni palabra!
-Tres días de fiesta... Por consiguiente descontamos doce rublos... Durante cuatro días Kolia estuvo enfermo y no tuvo clases... usted se las dio sólo a Varia... Hubo tres días que usted anduvo con dolor de muela y mi esposa le permitió descansar después de la comida... Doce y siete suman diecinueve. Al descontarlos queda un saldo de... hum... de cuarenta y un rublos... ¿no es cierto?
El ojo izquierdo de Yulia Vasilievna enrojeció y lo vi empañado de humedad. Su mentón se estremeció. Rompió a toser nerviosamente, se sonó la nariz, pero... ¡ni palabra!

-En víspera de Año Nuevo usted rompió una taza de té con platito. Descontamos dos rublos... Claro que la taza vale más... es una reliquia de la familia... pero ¡que Dios la perdone! ¡Hemos perdido tanto ya! Además, debido a su falta de atención, Kolia se subió a un árbol y se desgarró la chaquetita... Le descontamos diez... También por su descuido, la camarera le robó a Varia los botines... Usted es quien debe vigilarlo todo. Usted recibe sueldo... Así que le descontamos cinco más... El diez de enero usted tomó prestados diez rublos.
 

-No los tomé -musitó Yulia Vasilievna.

-¡Pero si lo tengo apuntado!

-Bueno, sea así, está bien.

-A cuarenta y uno le restamos veintisiete, nos queda un saldo de catorce...

Sus dos ojos se le llenaron de lágrimas...

Sobre la naricita larga, bonita, aparecieron gotas de sudor. ¡Pobre muchacha!

-Sólo una vez tomé -dijo con voz trémula-... le pedí prestados a su esposa tres rublos... Nunca más lo hice...

-¿Qué me dice? ¡Y yo que no los tenía apuntados! A catorce le restamos tres y nos queda un saldo de once... ¡He aquí su dinero, muchacha! Tres... tres... uno y uno... ¡sírvase!

Y le tendí once rublos... Ella los cogió con dedos temblorosos y se los metió en el bolsillo.

-Merci -murmuró.

Yo pegué un salto y me eché a caminar por el cuarto. No podía contener mi indignación.

-¿Por qué me da las gracias? -le pregunté.

-Por el dinero.

-¡Pero si la he desplumado! ¡Demonios! ¡La he asaltado! ¡La he robado! ¿Por qué merci?

-En otros sitios ni siquiera me daban...
-¿No le daban? ¡Pues no es extraño! Yo he bromeado con usted... le he dado una cruel lección... ¡Le daré sus ochenta rublos enteritos! ¡Ahí están preparados en un sobre para usted! ¿Pero es que se puede ser tan tímida? ¿Por qué no protesta usted? ¿Por qué calla? ¿Es que se puede vivir en este mundo sin mostrar los dientes? ¿Es que se puede ser tan poquita cosa?
Ella sonrió débilmente y en su rostro leí: "¡Se puede!"

Le pedí disculpas por la cruel lección y le entregué, para su gran asombro, los ochenta rublos. Tímidamente balbuceó su merci y salió... La seguí con la mirada y pensé: ¡Qué fácil es en este mundo ser fuerte!

lunes, 1 de agosto de 2011

♠ EL APOGEO DE LA HUACHAFERÍA

Enviado por Javier Garvich

De mediocridades de cemento, estadios-lata y cristos de plástico:
 
 
Un saludo
 
Javier

EL APOGEO DE LA HUACHAFERÍA (Notas sueltas sobre un gobierno que se fue)


La huachafería en el Perú tiene larga data y es algo más complejo que el germánico "kitsch", el argentino "atorrante" o el hispánico "hortera". Desde el apurimeño Jorge Miota (al parecer, padre del concepto) pasando por MariáteguiEstuardo Núñez, los dos Hildebrandt (la bruja y el periodista) y Vargas Llosa hasta nuestros días; el término ha adquirido unas dimensiones claramente académicas, literarias, históricas y antropológicas, que trascienden el término original: Lo huachafo no es solamente el mal gusto, la imitación ridícula o el bizarrismo inconsciente. Se ha convertido en parte integrante de nuestra cultura "nacional".

La huachafería ha sido necesaria partícipe de nuestros gobiernos: el estilo brutalista de la arquitectura de Velasco, Moralez Bermúdez enfundándose la camiseta blanquirroja y cantando el himno en la cancha del Estadio Nacional (suponemos que ebrio), la oratoria hiperflorida y virtualmente en las nubes de Belaunde Terry, Fujimori disfrazado de indio pokra en la mañana y de chalán chiclayano por la tarde (amén de bailar cumbia con las putarracas locales en sus hilarantes campañas presidenciales), Toledo haciendo de la impuntualidad virtud, echándose hielo con la mano a copas de whisky etiqueta azul que tomaba como vasitos de agua...

¿Paniagua? Como presidente, nada huachafo, pero como candidato, huachafísimo.

Y sin embargo, ningún otro gobierno rompió las barreras de la huachafería como el segundo régimen de Alan García Pérez. Disfrutando durante cinco años en un estado de placidez económica, nadando entre divisas y créditos, con un crecimiento histórico del PBI; el voluminoso mandatario nunca se dedicó a invertir dinero en reformas estructurales del país, tiró al tacho las recomendaciones del Acuerdo Nacional y decidió concentrar el eje de los recursos estatales a construcciones espectaculares (muchas de ellas, inauguradas a medio hacer).

Con un ego a prueba de litio, el Genocida de los Penales mira al pueblo peruano como un hatajo de brutos (bueno, le votaron dos veces) que se deslubra por el cemento, patente de legitimidad. Mediocre lector, quiere ser émulo de Ramsés II, Tito Flavio o Carlos III buscando pasar a la posteridad por una herencia arquitectónica inmortal e inolvidable. Obsesionado por un tercer mandato (y ser el presidente que más años ha gobernado el Perú) quiere imitar aLeguía, cuyas obras forman parte de la cotidianidad limeña. Ansioso por mantener su alianza con oligarcas y militares, emula a Odríarefraccionando un puñado de colegios, repintando sus viejos ministerios, reconstruyendo el viejo estadio del dictador tarmeño. Dedica el año arguediano al descubrimiento de Machu Picchu por un aventurero yanqui, alucinándose un inca superstar y, al abrigo de los fuegos artificiales y la música de Los Jaivas, creerse rey del mundo por unos minutos.

Pero fundamentalmente, suplanta la realidad por la apariencia. Blasón elemental del segundo alanismo.

-Se han refraccionado medio centenar de colegios "emblemáticos" (las Grandes Unidades Escolares), esos colegios de ladrillos rojos que todo el mundo conoce, que se ven. No importa que sólo sean colegios tremendamente minoritarios a nivel nacional, que esta iniciativa se haya prestado -para variar- a negociados y faenones, no importa que se haya dejado al garete la educación bilingüe y que en el Perú del siglo XXI todavía haya colegios así de tristes . Pero es que incluso los colegios refraccionados arrasan con el patrimonio arquitectónico y se dejan las obras inconclusas. No importa, la gente quedará contenta con sus fachadas nuevecitas de colegio yanqui, sus colores brillantes sobre bibliotecas vacías y laboratorios incompletos, sus voladizos de metal herrumbroso y cristalería rota, que es lo que sucederá con esos presupuestos raquíticos que el aprismo dedicó al mantenimiento de los colegios.. Hay muy pocos colegios públicos que cuentan con piscinas y ninguno con pista atlética sintética...pero qué bonito se ven los colegios emblemáticos desde las avenidas.

-Alan creyó que terminando el primer tramo del Tren Eléctrico superaría el trauma de contemplar una obra inconclusa de venticinco años por culpa de su proverbial delirio de grandeza: Esa carcasa de concreto al aire libre, carne de graffitis, era un recordatorio desagradable para nuestro pícnico presidente. Y claro, tenía que terminar esa obra como sea. Así, a Lima le han impuesto un Tren desligado de cualquier plan municipal de transporte, cuyo costo se ha multiplicado varias veces y casi oliendo a corruptelas, que no cuenta con vagones ni suministro eléctrico previsto, que no garantiza para nada no su rentabilidad sino su propia sostenibilidad mínima. Un tren que no solamente divide y degrada comunidades en los distritos del sur, sino que en la práctica impide que las ambulancias o carros de bombero de dichos distritos puedan eficientemente trasladarse de un lugar a otro de esa infranqueable vía. Pero qué bonito será viajar como en Europa y viendo pasar los trenes junto a tu casa como en Brooklyn.

-¿El Estadio? Victor Vich ya señaló lo tremendamente contradictorio que es un estadio "Nacional" dividido entre palcos dorados para unos y tribunas llanas para otros. Yo solo quiero resaltar el escándalo de gastar millonadas en una olla exprés con lucecitas, torres fálicas y coloradas, inaugurado con más de medio edificio sin pintar y con los marcadores electrónicos abandonados para que la próxima administración lo termine de instalar. Lo peor es que esa papa rellena metálica cuenta con una pista de atletismo ¡de solamente seis carriles! que es como inaugurar hoy en día trenes con locomotoras a vapor o rascacielos sin ascensores. Y eso en un país con cero velódromos, sin campeonatos de pentathlon moderno, con infraestructuras arcaicas de gimnasia y donde la inmensa mayoría de nuestros niños solo pueden enterarse del balonmano, del water polo o del rugby por la televisión de cable. Pero qué importa, qué bonito se verá esa cacerola color moco cuando estén allí Shakira, Daddy Yankee o Los Rolling Stones en silla de ruedas...

-Ah, el Gran Teatro Nacional, ese nombre pomposo para un paralepípedo multimedia, con una tarántula de aluminio por un lado y un culo de madera por el otro. Wilfredo Ardito nos recuerda que no hacía falta ese minimastodonte, teniendo en cuenta que a cincuenta metros está un más que decente auditorio en el Museo de la Nación y a cien metros ya existe el teatro de la Biblioteca Nacional, soberbio y en buenas condiciones. ¿Por qué no haber pensado en distritos populosos como Villa María del Triunfo o Ventanilla? Allí el Estado no ha puesto ni una glorieta de conciertos, ni un teatrín, ni nada. Obvio, "hay que pensar en grande" (expresión infantil que suele revelar patéticas megalomanías): si Berlín tiene su Isla de los Museoso Nueva York su gran centro artístico cultural, el gobierno de Alan no quería ser menos y pegando con gutapercha a la Biblioteca, al museo, al INC y al teatro de marras, ya tiene su gran eje cultural....nuestros hermanos de Bagua o Huancavelica deben estar aplaudiendo de emoción semejante logro.

-No me olvido del nuevo Ministerio de Educación, con un diseño adjudicado sin concurso público (¿Para qué? Si el gobierno tiene a sus amigos arquitectos y, si no, sus amigos contratistas le recomiendan a cualquiera) hace gala de una fina inteligencia al construir un edificio que asemeja a varios libros montados uno encima del otro. Qué original ¿no? Ese figurativismo elemental, ese discurso arquitectónico para dummies (¿No te das cuenta? Son libros uno sobre otro, libros, osea educación ¿manyas la indirecta?). Imagino que, si hubieran tenido más tiempo prestado de la molicie burocrática y más plata arrancada a las coimas; el gobierno construiría un ministerio de cultura con forma de huaco o un ministerio de transporte con forma de camioncito. La originalidad del alanismo. ¿Original? ¡¡Pero si ese adefesio es una copia fiel de un edificio mexicano construido hace más de treinta años!!

-Finalmente, la joya de la corona. Alan García haciendo gala de catolicismo (un catolicismo sui géneris, que le permite tener hijos fuera del matrimonio con la bendición tácita del Cardenal) erige un tremendo Cristo de plexiglás con reflectores y lucecitas de colores que sugieren a cualquiera que hay un parque de diversiones o un puticlub en la base del Morro Solar. Conocedor de nuestra proverbial superstición frente a las imágenes, el rollizo ex jefe de Estado sabe que, si hay una obra suya que perdurará, será esa. Nadie la va derribar, pese a su evidente mal gusto, pese a incumplir una veintena de normativas, pese al descontento de la alcaldesa y otras personalidades. No, todo el Perú huachafo abrazará ese ícono sintético y colorinche, como aplaude un tren que no va a ninguna parte, como alucina ante un estadio lata de anchoveta, como se emociona con un colegio con atrezzo nuevo y carencias de toda la vida.

Porque esta fila de horrores arquitectónicos no proviene solamente de una mente vanidosa horadada por la bipolaridad y los fármacos. No, buena parte de este país aún se sigue guiando por sus emociones y manías, por tradiciones tan pervertidas como íntimas, por su sentimentalidad primigenia y sus pulsiones intuitivas (imagínense que estuvimos a punto de tener a esta vergüenza en el poder). Es ese país que besa el anillo de un cura cuartelero y considera salvajes a los pueblos amazónicos que defienden su ecosistema. Que aún cree en el cínico adagio de la política fujimorista "roba, pero hace obra". Que te toca la puerta hablándote de la palabra de dios y estalla al día siguiente de intolerancia frente al otro.

No, no le estoy echando las culpas a nuestro sufrido pueblo peruano. Recordemos que buena parte de los gustos hegemónicos de una sociedad terminan siendo los gustos de su clase dominante (veinte años de neoliberalismo y de vigilancia del Banco Mundial sobre nuestra educación ya han dado sus frutos) y que han sido nuestros mandamases y su corte mediática quienes han predicado con el ejemplo. Los privilegiados del país han sido quienes más han impulsado los palcos segregacionistas que llenan nuestros estadios y teatros. Ellos nos han impuesto un país inventado para turistas, publicitario, exotista y falso. Ellos han plagado de virgencitas, grutas y cristos a universidades, edificios del Estado y parques públicos. Ellos pagan a toda una generación de arquitectos inocuos y pusilánimes para que -como decía Mariátegui- cortejen y adulen su gusto mediocre. Y, por qué no, huachafo.

Todos ellos son una jaez transclasista que conforman un país al cual no le interesa que los corruptos se escapen por la puerta de atrás o deja que les engañen diciéndoles que ya hemos acabado con el anafabetismo o que casi no hay pobres en el Perú. Pero que, ojo, es un país que también forma parte del nuestro, con el cual tendremos que convivir y, ojalá, podamos convencer.

La Argentina neoliberal, viciada y frívola de Menem produjo Pizza con Champán, una ácida crónica de Silvina Walger acerca de las cotas de desvergüenza, frivolidad y huachafería en que se sumió dicho país en los años noventa. ¿Cuánto tiempo esperaremos para que tanto despilfarro demagógico, tanta soberbia gratuita, tanta estética de la corrupción en estos finalizados cinco años, merezca un libro?

Esperemos que muy poco.

♠ LAS MITADES DEL PERÚ y otros brujos de la Amazonía

Reeditan “Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía”, de César Calvo, un clásico de la literatura sobre nuestra Amazonía presentado esta semana en la Feria del Libro.

Hace treinta años apareció un libro extraño, cargado de múltiples voces, desdoblamientos y visiones extraordinarias sobre un mundo desconocido, casi onírico y fantasmal. Era, sin duda, el acercamiento literario más cabal sobre nuestra selva, sobre ese territorio ignoto e inexpugnable, lleno de historias ancestrales y ajeno para gran parte del país.
 El libro se llamaba “Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía” y había sido escrito por el poeta y narrador César Calvo Soriano, hijo del pintor loretano César Calvo de Araujo, y más que una novela, era en realidad un largo viaje, un recorrido no solo físico sino también mental hacia otras formas de entender el mundo, bajo los influjos del ayahuasca, la droga sagrada extraída de la liana del muerto. 

La historia detrás de este turbulento relato es más o menos así: cuando los nativos amazónicos eran exterminados por los caucheros, el jefe de la comunidad amawaka, brujo todopoderoso llamado Ximu, se dio cuenta de que su pueblo sobreviviría solo si se enfrentaba a los explotadores con armas de fuego. Como era imposible para un aborigen comprar fusiles, Ximu no tuvo mejor idea que raptar al hijo de un cauchero y lo designó su sucesor, bajo el nombre de Ino Moxo, que en su lengua significa ‘pantera negra’. Ino Moxo se infiltró entre los blancos y obtuvo las armas, que luego enseñó a manejar a los hombres amawakas. 

De esta manera, este pueblo, temido por antropófago, logró subsistir bajo el liderazgo de un hombre blanco. Esta historia subyugó a César Calvo, y su búsqueda del mítico Ino Moxo es la esencia de este libro. El viaje desde la costa hacia la montaña es también un intento por integrar esas mitades que dividen el país. Ahora el libro es reeditado por la editorial Peisa y nos volvemos a encontrar con Ino Moxo, un sabio de frases como esta: “Cuando pienso en Fitzcarrald y en sus mercenarios, cuando pienso que esos genocidas eran hombres me dan ganas de nacionalizarme culebra”. (JPL)

“Lo que no es nada es todo”.

 Quien pensó que las brujerías de la Amazonía no llegaban a las periferias elitistas de Lima se equivocó. En la 16a Feria Internacional del Libro (FIL) se presentará de la nueva edición de Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía.

Hoy, a las 8:15pm, en la Sala Blanca Varela se llevará a cabo dicha presentación con la participación de  Antonio Melis,Francisco Mariotti e Hildebrando Pérez.

La obra del olvidado poeta iquiteño César Calvo, miembro de la generación del sesenta, busca reflejar el interés de la cultura y sociedad contemporánea para incorporar las místicas propias de su región amazónica natal.
En 1981 publica su magistral novela Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía, traducida al italiano al año siguiente y posteriormente al inglés. En 1995 se edita la traducción al inglés de Las tres mitades de Ino Moxo en Estados Unidos de Norteamérica.

César Calvo, considerado como uno de los mejores escritores hispanoamericanos por su inconfundible aliento poético, hoy reaparece en la escena local en una tardía reedición de la siempre inmemoriosa cultura poética del Perú. La editorial PEISA, a través de la FIL, parece comenzar un camino, que esperamos no quede trunco

domingo, 31 de julio de 2011

♠ AGENDA FIL (FERIA DEL LIBRO 2011). Alt. cuadra 17 Av. Salaverry


Domingo 31 de julio
4:00 p.m. Espectáculo infantil “Pers te invita a descubrir el asombroso mundo de Los Blobies”, de Jorge Antonio Tello Aliaga.
Participan: Pepe Cabana Kojachi “Mukashi Mukashi”, Ivonne Roscaba Santa Cruz, Maruja Durand Trujillo
5:00 p.m. Presentación de libro con espectáculo infantil “Arnaldo y Sefarín”, de Ernesto Paredes.
7:00 p.m. Presentación de “Literatura de mujeres: Ensayos, crónicas, apuntes. Una mirada desde el feminismo”, de Diana Miloslavich Túpac.
7:00 p.m. Presentación de “La descarnación del verbo”. Finalista del II Premio de Novela Breve Cámara Peruana del Libro de José Donayre.
Lunes 1 de agosto
5:00 p.m. Espectáculo con Cuenta cuentos “Gerónimo va al jardín”.
7:00 p.m. Recital poético musical “Purita carne”. Participan: Victoria Guerrero, Cecilia Podestá, Karina Valcárcel, Elsie Ralston, Shila Alvarado, Alessandra Tenorio, Vanessa Martinez, Melissa Patiño, Gabriela Ibáñez, Rocío Fuentes.
8:15 p.m. Presentación de libro “Itinerarios epistolares. La amistad de José María Arguedas y Pierre Duviols en 16 cartas”.
Editora: Carmen María Pinilla.
Martes 2 de agosto
4:00 p. m. Presentación de libro “Políticas en ciencia y tecnología” de Modesto Montoya.
5 p.m. Espectáculo infantil con Cuenta cuentos “El circo mágico”.
5:30 p.m. Presentación de libro “La polémica Arguedas-Cortázar, un mundo dividido” de José Luis Ayala.
7:00 p.m. Presentación de libro “La muerte de Montaigne” de Jorge Edwards (Chile).
8:15 p.m. Ceremonia de premiación del III Premio Cámara Peruana del Libro de Novela Breve.
Participan: Ricardo González Vigil, Oswaldo Reynoso y Juan de la Puente.

♠ NUEVO ESTADIO NACIONAL, DESCARGAR EN PDF LIBRO DE COLECCIÓN "UNA JOYA ARQUITECTÓNICA..."


IPD, Estadio Nacional,  Libro del Estadio Nacional
(Foto: IPD)
El IPD lanzó el libro de colección “Estadio Nacional: una joya arquitectónica para el deporte peruano”. La publicación da cuenta de los principales acontecimientos, logros y anécdotas ocurridos en la historia del coloso de José Díaz, desde 1921, año en que la Comunidad Británica en el país donó el terreno donde se encuentra actualmente nuestro remodelado escenario.
De igual forma, el IPD lo ofrece gratuitamente. DESCARGA AQUÍ el PDF del libro.

sábado, 30 de julio de 2011

♠ POETA JUAN BONILLA EN LIMA

El poeta Juan Bonilla, Premio Biblioteca Breve 2003, tiene una agenda en Lima, presentará “Poemas simplistas de Alberto Hidalgo”, el primero de agosto, a las 4 p.m., en la Sala José María Arguedas de la Fil Lima, ubicada en la cuadra 17 de Av. Salaverry, en Jesús María. El poeta Arturo Corcuera lo acompañará en el acto.

El martes 2 de agosto, a las 7.30 p.m., habrá un diálogo entre Juan Bonilla y Javier Ponce en el Centro Cultural de España, ubicado en Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz. El jueves 4, a la misma hora, presentará su libro “Tanta gente sola”, ganador del mejor libro de relatos, Premio Mario Vargas Llosa editado por Revuelta Editores, con los comentarios de Iván Thays y Tilsa Otta en el Centro Cultural de España.

Reportero y columnista del diario “El Mundo”, Juan Bonilla (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1966) ha colaborado también con medios como “Fin de siglo”, “Clarín” o “Renacimiento”. Ha traducido a A. E. Housman, a J. M. Coetzee, a E. A. Poe y a J. Conrad.

Su primera obra, “El que apaga la luz”, fue publicada en 1994 por la editorial Pre-Textos. Es una recopilación de relatos que fue seleccionada por una encuesta realizada por la revista Quimera entre críticos, académicos y escritores como uno de los mejores libros de relatos de la literatura española del siglo XX. En 1996 publicó la novela “Nadie conoce a nadie”, que fue llevada al cine en 1999 por Mateo Gil con el mismo título y con Eduardo Noriega, Paz Vega y Jordi Mollá como protagonistas. Su segundo libro de relatos, “La Compañía de los solitarios”, apareció en 1998. En el año 2000 vio la luz su tercer libro de relatos, “La noche del Skylab”. En el 2003 fue galardonado con el premio Biblioteca Breve por “Los príncipes nubios”, novela en la que aborda el tema de la emigración y de un personaje que pasa de trabajar en una ONG a traer personas que se dediquen a la prostitución. 

jueves, 28 de julio de 2011

♠ AL MUSEO DE ARTE GRATIS DEL 25 AL 31 DE JULIO, VER PROGRAMA

UN DÍA EN EL MALI con Edelnor
Familias entrarán gratis, gracias a Edelnor, al Museo de Arte de Lima - MALI
  y podrán disfrutar de visitas guiadas a las exposiciones temporales,
 funciones de teatro, cine y talleres educativos. 
Un año más el MALI y Edelnor se unen para presentar la tercera
edición del proyecto Un día en el MALI que busca promover a los
 museos como una verdadera alternativa de esparcimiento, y así 
ofrecerle al público una oferta cultural de calidad. Del 25 al 31 de julio, 
el ingreso al MALI será gratuito permitiendo a los visitantes realizar 
una serie de actividades desarrolladas especialmente para disfrutarlas
 en familia.
Durante siete días se ofrecerán visitas guiadas a las exposiciones
 temporales del MALI (Jorge Piqueras: de la estructura al estallido.
 Una geometría en proceso 1952-1959 y Szyszlo. Retrospectiva), 
así como funciones de teatro, cine y talleres didácticos donde los 
niños podrán poner en práctica su creatividad.


 (Detallamos la programación líneas abajo).
Con Un día en el MALI, proyecto sin precedentes en nuestro país,
 Edelnor contribuye a la ampliación del acceso a la cultura y al arte,
 a la vez que promueve la visita al MALI, uno de los más importantes
 museos de América Latina.
Asimismo, con esta nueva edición del proyecto, el MALI y Edelnor
 ofrecen una alternativa distinta de entretenimiento durante Fiestas
 Patrias,pues las puertas del museo estarán abiertas a pesar de ser
 feriado ofreciendo una nutrida programación para el 28 y 29 de Julio.
PROGRAMACIÓN DE ACTIVIDADES
VISITAS GUIADAS A LAS EXPOSICIONES 
(de 11:00 h. a 18:00 h.) (Las exposiciones permanecen
 abiertas hasta las 20:00 h.)


Jorge Piqueras: de la estructura al estallido. 
Una geometría en proceso 1952-1959. La muestra da a 
conocer material original nunca antes visto del artista Jorge Piqueras
 (Lima, 1925), figura pionera de la abstracción y uno de los pintores 
más destacados del siglo XX. Un impresionante conjunto de dibujos
 dan cuenta de cerca de una década del desarrollo de la abstracción 
en la obra de Piqueras.
-Szyszlo. Retrospectiva. La exposición reúne cerca de cien obras 
entre pinturas, esculturas, grabados y proyectos experimentales, como
 el cortometraje experimental de 1953, `Esta pared no es medianera´,
 además de un importante conjunto de documentos, de obras de artistas
 amigos y objetos de la colección de Szyszlo, además de materiales 
personales como fotografías, catálogos y documentos de época que 
ilustran momentos centrales de su intensa vida.
TALLERES EN EL PATIO (de 12:00 h. a 16:00 h.). El tema de estos
 talleres girará en torno a las exposiciones temporales en curso y al museo:
- Jorge Piqueras: de la estructura al estallido. 
Una geometría en proceso (1952-1959):
  • Grabado: Este taller consiste en enseñar al público 
  • esta técnica de impresión. Para ello, se ofrecerán 
  • materiales que permitirán conocer y aplicar el grabado de
  •  una forma didáctica.
  • Mi Piqueras: Se le entregará al participante una hoja con 
  • el delineado de una obra del artista Jorge Piqueras para que 
  • el niño pueda colorear. Así, podrá ver la diferencia entre su 
  • elección de colores y la del artista.
- Szyszlo. Retrospectiva:
  • Sin mirar: Sin mirar, ni levantar el lápiz del papel, los niños 
  • dibujarán el retrato de un amigo o familiar que lo acompañe 
  • para luego colorearlo e intercambiarlo. Con este taller, los 
  • participantes descubrirán la importancia de la línea y cómo
  •  cambia un dibujo si variamos los grosores del trazo.
  • Apu Inca Atawallpaman: A los participantes se les entregará 
  • un material con la obra `Arco Iris Negro´. Esta obra pertenece 
  • a la serie Apu Inca Atawallpaman, inspirada en el poema quechua 
  • del mismo nombre. El taller consistirá en representar el poema de
  •  manera libre con colores, plumones y óleos pastel.
- Sobre el MALI:
  • Mi MALI: Para este taller se les entregará a los participantes el
  •  diseño de la fachada del museo impreso en una cartulina.
  •  La actividad consistirá en armar la maqueta del museo con el
  •  fin de dar a conocer más sobre la misión el MALI.
  • Hoy visité el MALI y…: En este taller los participantes recibirán
  •  hojas con una frase impresa, que es: “Hoy visité el MALI y lo que
  •  más me sorprendió fue…” en esta hoja podrán dibujar o escribir 
  • algo nuevo que hayan descubierto en el museo. Los trabajos se 
  • colgarán en el espacio del taller para que los demás visitantes
  •  puedan apreciarlos.
AUDITORIO (a partir de las 15:00 h.):
- Teatro familiar (de 15:00 h. a 16:00h.): 
A la sombra del árbol, espectáculo de teatro de sombras,
 títeres y otras fantasías para toda la familia. Sombras de todos los
 tamaños y colores, figuras de cartón, pantallas móviles, títeres, música
 y mucha imaginación es lo que se podrá apreciar en esta corta
 temporada de El Cantar del Cárabo, agrupación peruano/canadiense, 
que se ha posicionado como uno de los principales exponentes del teatro
 de sombras en nuestro país.
- Cine (de 17:00 h. a 22:00 h.): Cortometrajes peruanos
 (lunes a viernes a las 17:00 h.) y películas del ciclo 
Grandes actrices del cine clásico de Hollywood.
MÁS INFORMES EN: http://www.mali.pe/
DIRECCIÓN DEL MUESO DE ARTE O MALI

GALERÍA DE IMÁGENES