miércoles, 14 de noviembre de 2018

EDUCACIÓN, CURRÍCULO, DOCENTE Y HORAS DE CLASE

EDUCACIÓN, CURRÍCULO, DOCENTE Y HORAS DE CLASE
Una necesaria reflexión al finalizar el año escolar 2018
                                                                                                           Por Carlos Villacorta Valles
                                                                                                          odesi12@yahoo.es


Estamos cansados de escuchar mentiras, “La nueva política curricular busca consolidar un camino, iniciado hace varias décadas, para dejar atrás una enseñanza memorística y repetitiva” (http://www.minedu.gob.pe/politicas/aprendizajes/index.php). Del dicho al hecho ministerial, hay un abismal trecho. Hasta el siglo XVII el currículum era un conjunto de asignaturas, al siglo XVIII planes y programas y, actualmente, es todos los medios deseables para conseguir un buen aprendizaje.

En el Perú se presentan en paquetes de planes y el docente tiene que cumplirlos. Prácticamente seguimos en el siglo XVIII. A fines de la década del 60 y principios del 70 del siglo anterior en algunos países latinoamericanos, se debatía sobre si el currículo era una “Disciplina científico aplicada” por lo mismo del avance del conocimiento; se hablaba de la “selección y organización de experiencias” de la “Defensa de la creatividad y la libertad” el “reemplazo del profesor por el de facilitador”, etc. En filosofía “la manera totalizante de pensar”, se planteaban ya que “la realidad es un todo holístico”; (Leer revista “currículum” –Año 3/ Nº 5/ julio 1978 de la OEA, auspiciada por la Universidad Simón Bolívar de Venezuela); en nuestro país recién se está introduciendo esta terminología como novedad.

De esta manera, los materiales curriculares no se extraen de nuestra realidad, sino vienen empaquetados de otros países. Seguramente para cubrir estas carencias, siempre se escribe que son flexibles, incluso actualmente se nos da una décima de horas para complementar con lo que nos parece. ¿Qué flexibilidad puede haber en un sistema educativo totalmente rígido a merced de la normatitis? Enjaulado en horas de clase, alejados totalmente de la investigación y la experimentación científica. Sencillamente “cumplir el dictado de clases” es el mandato imperativo. Actualmente incluso con el aumento de horas de dictado de clases porque en otros países tienen más, sin tomar en cuenta por qué lo tienen y que es lo que hacen; simplemente pensando que “a más horas de clase más educación”. Ridículos burócratas.

Esta estrategia aumentativa de horas sin por qué ni para qué, sin tomar en cuenta incluso el estado nutricional de nuestros niños, la situación laboral infantil de más de dos millones de ellos, indudablemente está causando el efecto contrario: a más horas de clase, más cansancio y peor educación.

Hasta el momento se aprende y se enseña en base a un currículo impuesto, abstracto, fuera de nuestra realidad. Los docentes que son los ejecutores y tienen la experiencia del caso NO SON PARTÍCIPES en su elaboración, por el contrario, son obligados a hacer tal y como el ministerio manda. Estos burócratas, se olvidan de lo que copian: “El Ministerio de Educación asume como política priorizada que los docentes se formen y desempeñen en base a criterios concertados en el marco de una carrera pública renovada”. Se lee en su Web.

Alegremente, “El Ministerio de Educación asume como política priorizada que los docentes se formen y desempeñen en base a criterios concertados en el marco de una carrera pública renovada. En ese contexto, la Política Integral de Desarrollo Docente tiene el objetivo de promover la innovación y el desarrollo del conocimiento pedagógico, así como a generar el compromiso de los docentes con su propio desarrollo profesional”. (http://www.minedu.gob.pe/politicas/docencia/)

Es bonito lo que copian, pero, HACEN LO CONTRARIO; aplican una decadente “meritocracia” con “evaluaciones” amañadas, que sólo obligan a "ascender" para “ganar más”, que, lejos de renovar, desactiva a los docentes en todo sentido y, en el peor de los casos los vuelve “egomaniáticos”; sobre todo los que “ganan” supuestos concursos para “especialistas” en las ugeles: creer que lo saben todo y son mejor que los otros. Pobres docentes.

Contrariamente a sus prédicas, el ministerio de educación ha profundizado la rutina de los docentes. Aquí una especie de decálogo rutinario:

1.- Aceptar pasivamente y sin chistar lo que las “autoridades educativas” nos imponen.
2.- Alejarme de los maestros críticos, para no ganarme la mala voluntad de las autoridades.
3.- Dejarlo todo a la “voluntad” de las autoridades y la “decisión” final de Dios.
4.- Dedicarme sólo al trabajo individual y no buscar la articulación de lo individual y colectivo.
5.- Seguir pensando en cantidad, cuantas más horas trabaje y cuadernos llene, seré el mejor.
6.- Creer que no puedo cambiar. “Ya tengo mi forma de ser”.
7.- Seguir copiando de los programas curriculares tal y como me las dan.
8.- Seguir sin comprender que puedo también ser alumno y aprender de mis alumnos.
9.- Seguir divagando, implementando el divorcio entre el libro y la vida práctica.
10.- Seguir con mi evaluación exclusiva memorista, de control de información.

LA GRAN RESPONSABILIDAD DE SER DOCENTE

La mayoría de docentes conocen su realidad, pero están atrapados por la imposición y la normatitis, acostumbrados a copiar lo que le dan, peor aún, sin un sindicato que los defienda. Necesitan entonces, de un cuadro de ideas o temas de la realidad, con los requerimientos ideológicos y políticos necesarios que faciliten el análisis e interpretación de esa realidad y poder transformarla. Tienen que juntarse todos los docentes, formando círculos pedagógicos de estudio y lucha en los cuatro terrenos fundamentales de la labor docente: Económico, pedagógico, ideológico y político y forjar un currículo transformador.

Las experiencias de aprendizaje no pueden seguir dándose en el vacío. No esperar más. No seguir siendo un docente “oficial”. Transfórmate en docente social. Realmente en un líder social. Estudiando, aprendiendo y enseñando críticamente. Actuado críticamente y por ende transformando el abstracto currículo impuesto en un cuadro de ideas y contenidos de nuestra realidad en función de una educación mejor, un docente mejor, un estudiante mejor y por ende una sociedad mejor. El buen docente tiene que trascender más allá de su aulajaula. Autoedúcate querido docente, conoce más allá de lo que te dicen, porque no se puede hacer lo que no se conoce, tampoco criticar y mucho menos amar lo desconocido. El ser humano es un ser social y, la esencia del saber está en la práctica social. Por eso se dice que la educación en el Perú es subjetiva, porque no tiene relación con la práctica social. Lo que enseñamos actualmente no parte de la práctica social. Y, peor aún, no tiene forma de aplicación en nuestra vida diaria. El ser humano que conoce la realidad lucha para transformarlo. Nuestros niños y jóvenes necesitan con urgencia este tipo de enseñanza y aprendizaje. Ahí está la clave del asunto para que nuestros estudiantes tengan mejor nivel académico, y, lo que es mejor, adquieran pensamiento científico. Es lo que llamamos educación transformadora. Liberar a nuestros alumnos de todos los vicios de este sistema es una gran responsabilidad. En tus manos está la decisión y, quien sabe la solución.

¿CÓMO EVALÚA UN DOCENTE TRANSFORMADOR?

La evaluación escolar en el Perú es una especie de sanción, no comprueba logros, ni avances, ni dificultades, sólo mide información más aún es el centro de la educación. El buen alumno es el que obtiene las más altas calificaciones. En otras palabras: el eje de la educación es el examen y su nota. No contribuye absolutamente en nada en mejorar la educación, a no ser a humillar y avergonzar al estudiante. Cuando el docente dice: “Este es el rol de exámenes” o en todo caso “mañana tomo examen” en el tono que lo diga, suave o fuerte, siempre causa temor y ansiedad en el estudiante. Y, es que precisamente, el informe que tiene que presentar sobre promoción y repitencia está basado en el examen. La evaluación le convierte en un superdocente. Este superdocente sólo evalúa los éxitos y los fracasos de sus estudiantes.

De esta manera: el alumno se prepara para el examen; el padre exige a su hijo un buen examen; el profesor informa las notas de los exámenes. La palabra examen es un fantasma que recorre todas las aulas, las calles, el hogar y la cabeza de todos los burócratas educativos. Los colegios privados no toman examen si el alumno no ha pagado pensión.

Por su parte, el docente transformador, debe evaluar científicamente, democráticamente y equilibradamente. Esto es, lograr que la evaluación vaya más allá del examen cuantitativo numérico, aproximarnos un poco más cerca a la realidad del alumno, escucharlos a ellos, suscribir datos, criterios, consignas y propósitos de orientación y mejoramiento del rendimiento académico no sólo del alumno, sino también del propio docente. Lograr que la evaluación sea parte de la lección no el fin. La evaluación debe ser liberadora, resolviendo prejuicios, taras, individualismos y consolidar formas de conocer mejor y aportar a un aprendizaje mejor. Transformar las instituciones educativas en gérmenes de la nueva sociedad, donde se desarrollen todas las oportunidades, todas las capacidades y sean atendidas todas las necesidades de nuestros alumnos y sus familias.

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