domingo, 17 de abril de 2011

♠ 23 DE ABRIL, DÍA DEL IDIOMA


LA “Ñ”

Nos distingue

CERCA DE QUINIENTOS MILLONES DE HISPANOHABLANTES CELEBRAREMOS ESTE 23 DE ABRIL EL DÍA DEL IDIOMA, AD PORTAS DEQUE LA LENGUA CERVANTINA SE CONVIERTA EN LA SEGUNDA MÁS HABLADA DEL GLOBO.
Por: Maruja Muñoz *




Toda la personalidad de España está en su ‘ñ’ y todo el misterio de México en su ‘x’”, ha escrito Carlos Fuentes. La eñe, pues, distingue al castellano como ninguna otra letra. Este idioma compartido por cerca de 500 millones de personas será pronto el segundo más importante del mundo.
Ya en Europa es el segundo más usado para concretar negocios, mientras que en Estados Unidos 32 millones de hispanoparlantes son el quinto grupo en densidad poblacional (para el 2050, será el primero).
“La cantidad no reemplaza a la calidad” –comenta el escritor Fernando Iwasaki, premio COPE 1998–. “Nuestra lengua es maravillosa, pero solo sirve para hablar entre nosotros. Un ruso y un coreano jamás hablarán entre sí en español. No es un idioma que sirva como vehículo de conocimiento, como el inglés, el francés o el alemán; y es lengua de negocios solo para hacer negocios con hispanohablantes”.
TODOS QUIEREN HABLARLA

Sea como fuere es un hecho que después del inglés, es la lengua más estudiada del planeta y la segunda más utilizada en el buscador Google. En Alemania, el español gana cada vez más popularidad entre los estudiantes universitarios germanos, según reporta la prensa de ese país.

“El español es una lengua en ascenso con proyección al futuro. Todo hace pensar que no va a decaer porque tiene mucha fuerza. Mientras que otras, como el francés, han ido perdiendo presencia, el español será cada vez más importante”, afirma el crítico literario y académico Ricardo González Vigil. Además, como remarca Humberto López Morales, secretario de la Asociación de Academias de la Lengua: “El 6% de la población mundial habla español y hacia el 2030 solo será superado por el chino”.
El autor de “La paz de los vencidos”, Jorge Eduardo Benavides, afirma que “por cuestiones de orden sociológico y económico, el español aparecía relegado, detrás del inglés, del francés, incluso del alemán. Pero la migración hispanoparlante de las últimas décadas está cambiando ese panorama. Es imperioso que organismos como el Instituto Cervantes promuevan su aprendizaje y difundan su riqueza cultural. No solo se trata de que se hable más sino de que se lo conozca mejor”.
LUCHA EN LA WEB

Como el inglés no tiene eñe, los creadores de dominios de Internet ignoraron esta letra. Así de simple. Palabras como año, sueño, ñandú y cariño circulan por la web con ene en vez de eñe. Pero como bien dicen los defensores de la ‘ñ’: “No es lo mismo mono que moño”. La campaña impulsada por el diario “Clarín”, de Argentina, armó tal revolución en la web que logró que al menos 7% de los 1.700 millones de dominios existentes incluyan la letra que nos distingue.

LA DEL SOMBRERITO

“En la antigüedad la ‘ñ’ era una doble ‘n’, como el dígrafo ‘ll’ (lle)”, explica González Vigil. “En el medioevo todo era manuscrito y, para hacer más rápida la escritura, la doble ‘n’ se escribía poniendo la otra pequeñita, como sombrerito. El sonido de la eñe existe en otros idiomas, pero solo en el español devino en letra. Es parte de nuestra cultura; excluirla es una falta de respeto”.

Hijo del latín y del griego, el español está en su mejor momento. Lo confirman cinco millones de estudiantes en Brasil, alrededor de medio millón en el África subsahariana y veinte mil en Rusia, quienes han elegido nuestro idioma como segunda lengua.
SONIDO CULTURAL

“La importancia de una lengua se mide por su capacidad de extenderse a mayores zonas del mundo y por su dimensión de crear. Cuando se inició el modernismo con sus conocimientos científicos y apertura cosmopolita, la lengua española no participó del proceso de manera importante, porque durante la Edad Media y el Siglo de Oro de la Literatura seguía usándose el griego, el latín y en algunos campos, como en la música, el italiano; pero eso no relativiza su importancia. Tiene que ver con la historia”, sostiene el académico González Vigil.

INSPIRACIÓN

Rodrigo Díaz Pino, editor y propietario de la librería Albatros, en Suiza, publica obras de autores hispanoamericanos, que luego traduce al francés.

Dice que hay escritores que “podrán vivir 30 y 40 años en Europa, usando cotidianamente el francés, inglés o alemán, pero a la hora de escribir, lo hacen en su lengua materna”.
Los emigrantes de lengua española son más aferrados al uso de su idioma, comparados con emigrantes de otras hablas, quienes se incorporan más rápido al uso del idioma del país de acogida.
“Hay una mayor permanencia del idioma en el hispanoparlante porque está más unido a su cultura”, explica Ricardo González Vigil, para quien la madurez de nuestra lengua llega con Rubén Darío, aunque por centurias fue alimentada con la inspiración literaria de grandes como Cervantes o Vallejo, en tiempo y sitios distantes.
Pero es “a partir de Darío que los escritores latinoamericanos son más universales: Borges, Cortázar, Paz, Neruda, García Márquez, Vargas Llosa. El escritor hispanohablante americano se siente más libre que el de España para impregnarse de autores del mundo”.
“¡Oh, lengua de los cantares! La más rica, la más bella”.
Aporte de muchos

España trajo a América su idioma y las culturas indígenas aportaron cientos de vocablos: tabaco, chocolate, canoa, cacique, tiburón, huracán, kiosko, tambo, papa y coca son algunos.

Los árabes legaron más de cuatro mil palabras: ojalá, alférez, alcalde, alcachofa, zanahoria, albahaca, almohada, alfajor, aceituna, azahar, alhelí y alféizar forman una pequeña muestra.
El investigador peruano Fernando Romero coincide con el cronista español del siglo XVI Gonzalo Fernández de Oviedo en que la diáspora africana legó más de 500 vocablos: mondongo, malanga, banana, bongó, conga, samba, mambo, chévere, marimba, cumbia, tanga, dengue, bemba y muchas más.
Del francés vienen homenaje, mensaje, fraile, manjar, vinagre, jardín, sargento, bufanda, gabinete, funcionario, broche y banquete, entre otras.
Los germanos contribuyeron con feudo, guardia, espuela, botín, guante, estoque, guisar o brasa.
Del italiano provienen, entre otras, diseño, fachada, bizarro, campeón, novela, soneto, escopeta y toda la terminología musical.
De inglés: vagón, bistec, tranvía, sánguche, implementar, cóctel, club, cheque, túnel, guachimán, CD, chat, clóset y todas las palabras usadas en electrónica y sistemas de Internet.
[*] Periodista

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