sábado, 20 de junio de 2026

PUEBLO CONTRA PUEBLO, INDIVIDUO CONTRA INDIVIDUO: HEGEMONÍA, MANIPULACIÓN Y GUERRA PSICOLÓGICA. LA CONDUCTA HUMANA

 

PUEBLO CONTRA PUEBLO, INDIVIDUO CONTRA INDIVIDUO: HEGEMONÍA, MANIPULACIÓN Y GUERRA PSICOLÓGICA.

LA CONDUCTA HUMANA


por Carlos Villacorta Valles

carlosvillacortavalles@gmail.com

Jueves 5 de febrero de 2026

LA CONDUCTA HUMANA

La conducta humana, esa coreografía cotidiana de gestos, deseos y silencios, no es un misterio biológico aislado, sino una construcción histórica, psicológica y cultural: pero ¿Por qué somos indiferentes, individualistas, “competitivos” y por qué hemos colocado el dinero por encima de la vida humana? La respuesta está en el tipo de sistema que vivimos, actualmente el capitalismo.

Así, la conducta humana no puede comprenderse únicamente como resultado de elecciones individuales o rasgos psicológicos aislados. Por el contrario, se encuentra profundamente condicionada por las estructuras sociales, económicas y culturales en las que los sujetos se desarrollan. En el contexto del capitalismo, se observa una tendencia creciente hacia el individualismo, la indiferencia social y la mercantilización de las relaciones humanas, fenómenos que impactan negativamente en la cohesión social y en la construcción de proyectos colectivos.

LA BASE DE NUESTRA CONDUCTA: TRABAJO, ALIENACIÓN Y MIEDO

La conducta humana tiene como base la estructura socioeconómico social, en la época actual el capitalismo, no puede separarse de estas condiciones materiales de existencia. No pensamos primero y luego vivimos; vivimos de cierto modo y luego pensamos en consecuencia.

En Manuscritos económico-filosóficos de 1844, Marx afirma: “El trabajador se siente en sí mismo solamente fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí.”
(Marx, Manuscritos económico-filosóficos, Alianza Editorial, 2005, p. 111)

Aquí aparece la alienación: el ser humano se separa de su trabajo, de su producto, de los otros y de sí mismo. Psicológicamente, esta fractura genera apatía, resentimiento y competencia. Culturalmente, normaliza la idea de que vivir es sobrevivir.

Esta alienación no solo tiene consecuencias económicas, sino también psicológicas y sociales: promueve la competencia, debilita la solidaridad y naturaliza la desigualdad como parte del orden social. Desde esta perspectiva, la primacía del dinero sobre las relaciones humanas no es una desviación moral individual, sino una consecuencia lógica de un sistema que convierte todo en mercancía, incluyendo la fuerza de trabajo y, progresivamente, la vida misma.

El miedo, a no tener, a no valer, a caer, se convierte en el motor silencioso de la conducta. Así, el dinero deja de ser medio y pasa a ser fin. No se ama al dinero: se teme a su ausencia.

EL SISTEMA COMO PEDAGOGÍA INVISIBLE: FOUCAULT Y LA DOMESTICACIÓN

Michel Foucault mostró que el poder moderno no opera principalmente por represión, sino por normalización. No castiga tanto para enseñarnos cómo comportarse.

En Vigilar y castigar, escribe: “El poder produce realidad; produce dominios de objetos y rituales de verdad.” (Foucault, Vigilar y castigar, Siglo XXI, 2009, p. 194)

La escuela, la fábrica, la cárcel, el hospital, los medios: todos funcionan como dispositivos pedagógicos del sistema. Aprendemos solo a competir, a ser individualistas, a no evaluarnos, a obedecer sin que nos lo pidan. Se nos enseña desde que nacemos.

La conducta individualista no es un defecto moral: es un resultado político. El sistema necesita sujetos aislados, porque un sujeto aislado no cuestiona la estructura, solo se culpa a sí mismo. El sistema logra reproducirse sin necesidad de violencia constante; nos lleva a adaptarnos “voluntariamente” a estructuras que nos perjudican.

TENER O SER: LA PSICOLOGÍA DEL EGOÍSMO

Erich Fromm profundizó el daño psicológico de una sociedad centrada en la posesión. En Tener o ser, advierte: “La orientación hacia el tener produce egoísmo, envidia y hostilidad, mientras que la orientación hacia el ser fomenta la solidaridad y el amor.” (Fromm, Tener o ser, Fondo de Cultura Económica, 2007, p. 87)

El sistema no solo explota el cuerpo: modela el carácter. Personas que miden su valor por el dinero y, terminan viendo a los otros como obstáculos o instrumentos. La indiferencia no es frialdad natural; es autodefensa emocional en un mundo que convierte todo en mercancía, incluso las relaciones. Esta lógica refuerza la indiferencia social y debilita los lazos comunitarios, generando individuos aislados que, paradójicamente, dependen cada vez más del sistema que los aliena.

PUEBLO CONTRA PUEBLO,      INDIVIDUO CONTRA INDIVIDUO: HEGEMONÍA, MANIPULACIÓN Y GUERRA PSICOLÓGICA

Para que el sistema funcione, el conflicto debe desplazarse. No debe ser vertical (pueblo-poder), sino horizontal (pueblo-pueblo), persona contra persona.

Aquí entran los aparatos ideológicos y de inteligencia. La CIA, históricamente, ha operado como brazo político del sistema imperial, financiando golpes de Estado, manipulando elecciones y promoviendo divisiones internas. No gobierna: administra el caos útil.

El resultado es una población fragmentada, discutiendo identidades mientras el capital permanece intacto. El sistema, como una mafia moderna, no necesita consenso ético: solo control operativo.

EDUCACIÓN O DOMESTICACIÓN: FREIRE Y LA CONCIENCIA CRÍTICA

Paulo Freire denunció que la educación reproduce esta lógica. En Pedagogía del oprimido, señala: “La educación bancaria anestesia la conciencia y mantiene la contradicción opresor-oprimido.” (Freire, Pedagogía del oprimido, Siglo XXI, 2011, p. 72)

Cuando educar es solo adaptar, la conducta nunca cambia. La verdadera educación es concientización, es decir, la capacidad de leer el mundo críticamente y actuar colectivamente.

Sin esta pedagogía liberadora, el sistema se perpetúa incluso sin violencia explícita. El oprimido termina defendiendo al opresor porque no imagina otra realidad posible.

Según Freire, una educación que no problematiza la realidad social contribuye a la domesticación de los sujetos, adaptándolos a un sistema opresivo en lugar de capacitarlos para transformarlo.

CAUSA PRINCIPAL

La causa es estructural; cuyo centro es lo privado, el efecto es existencial. Vivimos hiperconectados y profundamente solos. Competimos donde deberíamos cooperar. Desconfiamos donde deberíamos organizarnos. El individualismo, vendido como libertad, produce aislamiento; el aislamiento produce miedo; el miedo produce obediencia. El sistema necesita el miedo y consumidores cansados para mantenerse.

¿QUÉ HACEMOS, ENTONCES?

Luchar por un sistema mejor, amar lo colectivo como ruptura histórica. La transformación comienza en la conducta, pero no termina allí. Desindividualizarse es un acto político. Amar lo colectivo no es romanticismo: es supervivencia ética.

Recuperar la comunidad, el pensamiento crítico, la educación emancipadora y la solidaridad cotidiana es sabotear al sistema desde su punto más débil: la conciencia.

Tal vez el acto más revolucionario hoy sea simple y radical: volver a mirarnos como pueblo.

La superación del individualismo no puede darse de manera aislada, sino como un proceso colectivo orientado a la dignidad, la justicia social y la humanización de las relaciones sociales.

Referencias

Foucault, M. (2009). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión (2.ª ed.). Siglo XXI Editores.

Freire, P. (2011). Pedagogía del oprimido (30.ª ed.). Siglo XXI Editores.

Fromm, E. (2007). Tener o ser. Fondo de Cultura Económica.

Marx, K. (2005). Manuscritos económico-filosóficos de 1844. Alianza Editorial.