viernes, 20 de abril de 2012

♠ LA EDUCACIÓN CUENTA AHORA CON UN HERMOSO ENSAYO PEDAGÓGICO: ORILLAS DE LA EDUCACIÓN COMO ÁRBOLES CAOBA (Con técnica poética)


PRESENTACIÓN DEL LIBRO:
Orillas de la educación como árboles caoba
Del escritor moyobambino Carlos Villacorta Valles

LAS DIRECCIÓN REGIONAL DE CULTURA Y LA DIRECCIÓN REGIONAL DE EDUCACIÓN DE LA REGIÓN SAN MARTÍN EN UN BRILLANTE ACTO ACADÉMICO PRESENTARON EL LIBRO: ORILLAS DE LA EDUCACIÓN COMO ÁRBOLES CAOBADEL ESCRITOR MOYOBAMBINO CARLOS VILLACORTA VALLES.

El libro desde la carátula es una metáfora: de cómo la educación siempre oscurantista en el tipo de sistema que vivimos va siendo aclarada por un sol educativo desde nuestra propia realidad. Y, en el propio libro el lector va descubriendo lo que significa la metáfora de "Orillas de la educación como árboles caoba".

ESTE IMPORTANTE ACTO SE LLEVÓ A CABO EL 30 DE MARZO DEL 2012 EN EL AUDITORIO DE LA DIRECCIÓN REGIONAL DE CULTURA DE LA CIUDAD DE MOYOBAMBA. LA PRESENTACIÓN ESTUVO A CARGO DEL DESTACADO PROFESOR ALBERTO ALVARADO Y LOS COMENTARIOS A CARGO DEL PROFESOR LUIS ALBERTO VÁSQUEZ (DIRECTOR REGIONAL DE CULTURA) COMO INICIO Y OSCAR DEL ÁGUILA COMO FONDO.

El libro es un ensayo pedagógico que, a través de una novela, se van planteando ideas y propuestas pedagógicas prácticas insistiendo en el pluralismo cultural peruano frente a la insistente también uniformización cultural. Y, considerando a la educación como uno de los ejes fundamentales para el desarrollo integral de una nación, plantear a partir de una experiencia local, rural, el desarrollo de una nueva política educativa nacional que lleve a la práctica la diversificación. La selva es el escenario pedagógico preciso para ello, porque estamos vinculados entre nuestros mitos y costumbres, nuestras etnias y cultura ancestral con el laboratorio biológico que es la selva. Puede ser la mejor apuesta de futuro, y las municipalidades pueden jugar un rol importantísimo como democracia local y su relación directa con la comunidad.

Para llamar la atención, hacer agradable y menos agotadora su lectura, este ensayo está escrito intimando poesía, narración, examen y propuesta educativa- magisterial. Y, para mayor agilidad está dividido en tres partes con sus respectivos títulos y subtítulos.

El presente ensayo quiere también rescatar la manera típica de decir las cosa del selvático nato, ese lenguaje regionalista  mezcla de español y quechuismo que le dan una gracia singular pícara y vivaracha que lamentablemente se están perdiendo. Razón por la cual se incluye palabras regionalistas cuyo significado se dan al final del ensayo.

AQUÍ UN PEQUEÑO EJEMPLO COMO MUESTRA DEL IMPORTANTE LIBRO QUE RECOMENDAMOS NO SÓLO A LOS PROFESORES, SINO A TODOS LOS AMANTES DE LA LITERARUTURA Y PÚBLICO EN GENERAL:

"...II.            La selva es una maravillosa enciclopedia

Junto con la generosa alborada, la majestuosa selva y su megadiversidad, despiertan como una maravillosa enciclopedia viva de bosques tropicales, inquietos ríos, curvadas y fragmentadas montañas, y sufridos pobladores llenos de esperanza, cuyanopa. Un coro infinito de su zoología acompañan el vibrante baile de los primeros rayos solares, pintando un cielo marrón, rojizo y verdoso, como una manifestación vital frente a un mundo oque, asfixiado cada vez más por las tenazas mortales de una civilización tecnológica sólo consagrada al desarrollo material que no encuentra el camino del bien espiritual, educativo y cultural.

El hombre que vive y convive en la Amazonía armónicamente con la naturaleza y sus trinos tiernos de orquídeas y aguajes, tapires, tigrillos y guacamayos, abriga sueños y utopías con toda la intensidad de su cálido terruño. La selva es intensa, no sólo se sueña más, sino que se confirma que la utopía es posible y conseguible. Nada se puede comparar con la música que crea y endulza en nuestro mundo interior. Todo aquel que va, regresa convencido que la selva es un lecho de sueños y esperanzas y dirá orgulloso, estuve en la selva donde los sueños se escuchan. El chuncho de hoy ya no es el chuncho de ayer. Está sipi sipi para el progreso. La selva es cultura y no un ente fosilizado; es un sistema verde en evolución, intercambio, diálogo y mestizaje permanente; además de orden y armonía tiene imagen y sonido, es animación permanente. La selva es un macetero encendido.

A las 6 en punto de la mañana, el maestro Justiniano abre las puertas de su casa al sol en el distrito de Chazuta. Sale y recibe con profundos suspiros el verdor selvático y el airecillo aromático de sus bosques y frutales. El rumor inmenso del impetuoso y musical río Huallaga le hace sentir una libertad auténtica, circulando por su mente profundas reflexiones de emplear ese maravilloso material para forjar una propuesta educativa de conservación y desarrollo de su pueblo, y no puede dejar de sentir también la angustia de comprobar cómo los árboles de buena madera como la caoba y las plantas medicinales se encuentran cada vez más lejos, casi como extraños ya a sus moradores, se orillan cada vez más.

El maestro Justiniano, se aleja en silencio y con pasos pensativos, se detiene a una distancia teórica y mira su casa y el horizonte, el horizonte y su casa. Inconsciente sus manos se dirigen a sus cabellos para arreglar lo tishado. Mariposas secretas hormiguean su silencio, y la vida del bosque canta a lo lejos cubriendo de húmedas nostalgias los caminos y, el río Huallaga sigue caminando rumoroso.

“¿Qué pena?” Pensó en voz alta. “Antes, mi casa quedaba a orillas del bosque y a media cuadra del río Huallaga,… ahora me queda sólo un árbol de zapote”. (...)

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