lunes, 13 de septiembre de 2010

♠ EL VIGOR POÉTICO DE LAS CANCIONES DE CHABUCA GRANDA


Del eros a la ensoñación

Letras psicoanalizadas. El vigor poético de las canciones de la inmortal Chabuca Granda, vinculadas al erotismo y al mestizaje, han pasado por el diván. “Los sonidos del eros”, resultan de ese análisis.
Por: Enrique Sánchez Hernani
Domingo 12 de Setiembre del 2010
Ani Bustamante, psicoanalista y licenciada en Filosofía, se ha dedicado a analizar las canciones de Chabuca Granda, la fundamental de nuestras compositoras. A fines de mes, presenta sus conclusiones en las Jornadas Internacionales Sujetos del Mestizaje.
Tradición y la vanguardia


¿Qué le llamó más la atención al estudiar la música de Chabuca?
Su capacidad de transformase en otra, de pasar de un registro a otro, del vals a la marinera, de la tradición a la vanguardia, que es una de las cosas que caracteriza a lo mestizo: no quedarse fijo en sí mismo. Ella explora la negritud, lo criollo, el bossa nova, el bolero y hasta canta en inglés o francés.
Chabuca es una transgresora, pero también ha sido acusada de añorar el pasado…
Me interesó esa aparente paradoja que la convertía en un personaje capaz de ir y venir en el tiempo. Hay temas recurrentes: los viajes, el andar, las veredas, los ríos. Esto representa un transcurrir en su obra. Las críticas son de un sector que le exige una identidad clara y precisa. Pero la identidad, desde el punto de vista psicoanalítico, no es algo macizo. La constitución de un Yo siempre parte de las miradas y palabras del otro, es consecuencia de encuentros y desencuentros, de pluralidades. Quien pide que Chabuca se defina como criolla pura o como vanguardista, se incomoda, porque no la puede encasillar.
¿El eros en sus canciones, representa la identidad limeña?
Ella tiene una mixtura que la configura como una mujer de vanguardia. Va de lo más tradicional a la música negra, que le da sensualidad y capacidad de transgresión. Tiene varios momentos. Hay uno tradicional, donde añora el pasado y sus canciones se explayan en personajes ligados al padre, donde la excepción es “La flor de la canela”. Otro momento es donde la abstracción de la letra la lleva a una erotización de la palabra, que he llamado ‘los sonidos de eros’. Se aparta de la tradición para explorar la ambigüedad de los sentimientos, sobre todo eróticos, que conllevan amor y odio.  En “Cardo y ceniza” hace su gran pregunta sobre el otro: ¿cómo será mi piel junto a tu piel?, asumiendo que será un desconocido a quien nunca llegará a entender del todo, si es cardo o es ceniza.  
¿Hay algo de culpabilidad en esto, como pasa en sus canciones a Javier Heraud?
El ciclo a Javier Heraud es el más manifiestamente mestizo. Chabuca se transforma en otra y reivindica a los trabajadores. Ella habla mucho de la pérdida y la añoranza. Sus letras reflejan el pago por haber tenido ciertos privilegios, pero no podría decir qué le pasaba. Lo importante es qué nos pasa a nosotros, qué despiertan esas letras en nuestro inconsciente. Creo que algo de nuestra culpa  y contradicciones se vehiculiza en sus canciones.  
Se decía que no era gran cantante, pero tenía mucha sensualidad en la voz…
Su voz moviliza, tiene un ritmo privilegiado y una textura muy sensual. En ella hay un mestizaje entre la voz y el sonido que es lo más conectado a la vida pulsional del ser humano.
¿Era la madre de los limeños?
Actuaba como madre, pero también como hija y mujer. Es difícil colocarla en un solo lugar. Chabuca, además, al hablarnos del pasito, del contoneo de las caderas, nos hace despertar a la  mujer sensual.
¿Dónde?
“Jornadas Internacionales Sujetos del Mestizaje”. Centro Cultural Ccori Wasi (Av. Arequipa 5198, Miraflores). 24 (5:00 p.m.) y 25 de setiembre (9:00 a.m.)

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